De homúnculos y mujerúnculas

Acabo de descubrir un caso flagrante de discriminación, y no de la positiva hacia las pobres mujeres. Para llegar a una situación de igualdad considero que es justo y necesario irla alcanzando en cada uno de los estratos de la sociedad y en cada situación cotidiana. Y qué situación más cotidiana que el desprecio y el insulto… para llegar a una situación realmente equitativa, tendría que existir «mujerúncula»!

Por cierto que homúnculo viene siendo…

homúnculo.
  (Del lat. homunc?lus).
  1. m. dim. despect. de hombre.

Así que mujerúncula tendría que ser algo así…

mujerúncula.
  Neologismo de zetxek, véase Bloqnum.com
  1. m. dim. despect. de mujer.

¡Por la igualdad y la discriminación positiva, exijo una campaña que haga llegar a la RAE las necesidades modernas del lenguaje de una sociedad moderna que necesita insultarse igualitariamente! Seguro que apoyos no me faltan.

Tiempo

Timeless clock

Quien dijo que el tiempo es oro no podría tener más razón. Los días se me hacen cortos, mucho más de lo que me gustaría, y tengo que estar constatemente sacrificando cosas para poder hacer lo que más me apetezca. Así, inconscientemente, me voy viendo obligado a ir elaborando mentalmente una lista de mis actividades favoritas, esas que aunque tenga poco tiempo prefiero hacer, aunque sea haciendo malabarismos con mi horario.

Encima, un par de veces al año mi actividad vital se ve mermada para alimentar al cerebro con conocimientos que, en la mayoría, no me interesan demasiado y acabaré por arrinconar. Las asignaturas que sí me han gustado las he ido mirando a lo largo del curso, incluso mirando cosas no obligatorias, por resultarme interesantes sus contenidos. Pero luego están otras que, por ahora, me aburren tanto como para que les dedique el tiempo estrictamente necesario y ni un segundo de más (seguro que cuando trabaje es útil que conozca la ISO 12207, pero ahora mismo me la suda bastante, la verdad).

Pero me desvío, yo no quería hablar de los exámenes ni sobre las peores asignaturas que tengo, sino del tiempo… Me gustaría tener tiempo para poder hacer más deporte, quedar con amigos que no veo hace tiempo y me apetece ver, pasar más tiempo con quien más quiero (este tiempo sí que vale más que el oro) o, simplemente, perderlo mirando el paisaje desde el balcón mientras oigo música. De hecho, me encanta dormir y no me gusta la sensación de tener sueño, pero lo combato con cafeína/teína por poder estar activo una o dos horas más cada día.

Al principio pensaba que si el día tuviese, pongamos, un par de horas más se solucionaría el problema en parte, pero en realidad me imagino que simplemente se extendería. Encontraría aún más cosas que hacer y pediría un día de treinta horas…

¿En qué gastáis vuestro tiempo por encima de todo?

En fin, vuelvo a priorizar mi día, se me acaba el tiempo para reflexiones inútiles.

Kiwi

Si hay una fruta que me gusta, aparte de por su sabor por cómo es, esa es el kiwi. Por fuera no tiene nada de especial, es más bien tirando a feo, una simple bola amorfa peluda. Pero, como suele ser habitual, lo mejor está en el interior. En cuando lo abres, descubres una maravilla de color verde radioactivo™, con un diseño digno de un cuadro abstracto. Es auténtica psicodelia. Y para rematar, te lo llevas a la boca y descubres un refrescante sabor ácido mezclado con el dulce, nada de sabores empalagosos propios de las frutas tropicales sin personalidad – por algo su nombre científico es Actinidia deliciosa.

De cerca...

Mmmm... ácido...

Reunión familiar

Seguro que si el kiwi fuese música sería alguna canción de rock psicodélico, White rabbit de Jefferson Airplane por ejemplo. En comparación, esas empalagosas frutas tropicales de predecible sabor seguro que se conformarían con ser alguna estúpida canción de reggaeton… Y dando una vuelta de tuerca final al desvarío sobre esta pobre fruta, me queda decir que si tuviese que verme en la decisión de transformarme una fruta, escogería ser un kiwi… la pregunta estúpida que surge a continuación sería ¿Qué fruta querrías ser tú y por qué?

Premios

Curioso el premio que Asus luce orgullosa en su página web a su tarjeta gráfica EN8800GTX/HTDP/768M. Con gran satisfacción, se glorifican por tener la tarjeta que en los tests demostró ser la «más grande, mejor, más rápida y más cara que las otras tarjetas»…

More expensive Asus 

Me ha recordado al estúpido anuncio de 1880, el turrón mas caro del mundo… Cualquier año de estos saco un turrón que se venderá al precio del 1880 más 0.01€ y les jodo la estrategia comercial. No es que me interese especialmente hacerme un hueco en el mercado de los dules navideños, pero estoy harto de esa estúpida publicidad que insinua que ser lo más caro garantiza calidad, sobre todo teniendo el ejemplo del Real Madrid, que ha demostrado que la calidad de lo que compras no tiene ninguna correlación con su precio…

Del francés y otros idiomas

He probado todos los idiomas y me quedo con el francés, es fantástico, especialmente para insultar… Nom de dieu de putain de bordel de merde de saloperie de connard d’enculé de ta mère… es como si te limpiaras el culo con seda, me encanta.

Merovingio, en Matrix Reloaded.

Los idiomas, aparte su lugar de origen en el cual son mayoritariamente usados, tienen algunas aplicaciones adicionales, las que serían las extra features del software. Por ejemplo, el inglés se adapta perfectamente a canciones sencillas con espíritu comercial y letras vacías, ya que «es lo que se lleva» y se supone que se entiende en todo el mundo (ja! en tu entorno cuánta gente entiende las letras de las canciones… pues eso). Otra aplicación del inglés es la de darle un toque cool y moderno a lo relacionado con la tecnología. Si quieres hacer algo web2.0, aparte de un logo con reflejos y bordes redondeados, tienes que ponerle un eslogan en inglés. Otro caso de aplicaciones de un idioma serían las lenguas orientales (meto en el saco con eso al chino, japonés, coreano y demás lenguas tan indescifrables para mi que me parece que más que escribir en esos idiomas lo que hacen es dibujar casitas), con una gran presencia en el mundo del tatuaje. Tú llegas a la tienda, escoges un dibujito (te dicen que es un kanji), y resulta que además te comentan que significa algo bonito, como alegría, amor o MacBook Pro… y te lo crees. Resulta que luego llevas escrito de una manera imborrable (salvo que te ayude un jedi con su sable laser) un garabato que en realidad quiere decir «Tonto el que lo lea», «Planta patatas» o algún otro proverbio de sabiduría oriental aún más estúpido condensado en tu brazo, tobillo o lugar de tu anatomía favorito.

Con esos usos extralingüísticos, esos lenguajes tienen el futuro asegurado, son útiles. El que me da pena es otro, el pobre idioma francés. Con toda su musicalidad y sensualidad , esta bella lengua está relegada a algunos usos ciertamente preocupantes, y no consigue imponerse fuera de ellos (cierto es que en estos campos no tiene rival). Detallando:

Uno de ellos es el mundo de las Eaues de cologne, vamos, los perfumes. Toda colonia que se precie tiene que llevar un bote de diseño, tan caro como el contenido, y un nombre en francés. Si luego se le quiere dar glamour (oh là là, francés!) habrá que complementarlo con un spot publicitario surrealista que nadie entienda, sino no eres nadie en esto de los olores.
El siguiente son los restaurante de lujo. Si aparte de ser un restaurante caro quieres tener un lugar de moda y con estilo, la carta tiene que estar en francés. Da igual que la gente no sepa lo que pide, luego le vas a dar a todos lo mismo en platos diferentes, pero… ¿y la ilusión que hace pedir unos cacaroles como escargots?

Y aún hay más, ya que el francés tiene la desgracia de su uso geográfico, y es que en la actualidad su uso se concentra mayoritariamente en guetos como Francia o Canadá, llenos de franceses y caracortadas

Se os ocurre algún idioma más con aplicaciones que lo hacen útil y necesario? O quizás alguna aplicacion para el pobre francés antes de que deje de usarse en el mundo civilizado (Francia no cuenta).También vale meterse con mi ida de olla idiomática, ya sabéis

Campanadas


Reloj de la Puerta del Sol

Este año he vuelto a tener un déjà vu el día de Nochevieja. La tradición de tomar uvas, una fruta ya de por si odiosa -no me extraña se inventase el rollo este… a quién diablos le gustan las uvas y las toma más días que el 31 de diciembre- al ritmo de las campanadas de un reloj es bastante idiota… Y lo de que den suerte mejor ni comentarlo, ya que al ser esta una tradición española, los españoles deberíamos ser el territorio mundial más afortunado, por simple deducción.

Los programas que dan las campanadas por la televisión son bastante tristes y casposos. En un canal, una momia con capa, en otro un par de guaperas sin gracia, en la telegaita un ser del inframundo… vamos, lo peor de lo peor reunido en la parrilla televisiva en directo (en la telegaita ni eso), explicando el ya de por sí simple funcionamiento de un reloj y los ritos estúpidos que los videntes han llegado a la conclusión de que son necesarios llevar a cabo para tener una inmensa fortuna en el próximo año. Lo malo es que hay gente que hace las bobadas que dicen y todo…

Pero con lo que alucino es con que lo tengan que explicar cada año. ¿En serio la gente no se acuerda de que primero baja la bolita, luego van los cuartos, que son campanadas dobles y luego van las 12 campanadas? Vale que cuando tienes cuatro o cinco años (o los que corresponda, da igual) y tomas uvas por primera vez te lo tengan que explicar, pero ¿el resto de la gente de más de, por ejemplo, diez años, necesita una explicación de como funciona el puñetero reloj de la Puerta del Sol?

Foto de incandescencias.

Progreso

Para acabar el año, una parrafada bastante interesante (por supuesto, no es mía, no soy tan cruel como para acabar el año desvariando…). ¡Feliz año nuevo a todos, que sea al menos tan bueno como el que dejáis!

Lo siento.

Pero yo no quiero ser emperador. Ese no es mi oficio, sino ayudar a todos si fuera posible. Blancos o negros. Judíos o gentiles. Tenemos que ayudarnos los unos a los otros; los seres humanos somos así. Queremos hacer felices a los demás, no hacernos desgraciados. No queremos odiar ni ayudar a nadie. En este mundo hay sitio para todos y la buena tierra es rica y puede alimentar a todos los seres. El camino de la vida puede ser libre y hermoso, pero lo hemos perdido. La codicia ha envenenado las armas, ha levantado barreras de odio, nos ha empujado hacia las miserias y las matanzas.
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Villancicos

Partamos de la base de que la Navidad apesta. Al menos en la forma en la que se celebra actualmente, una oda al consumismo (regalos que nadie espera ni quiere, hechos por obligación y que no te hacen ilusión… excepto alguno que esperases con especial ilusión, ya sea por el regalo o por recibirlo de alguien realmente especial). Vale que al menos tiene el pase de unas vacacioncillas en las que cada uno puede hacer lo que más le guste.

Pero aparte de la pérdida del espíritu inicial, convirtiéndose en una celebración pervertida, va acompañada de tradiciones que acaban de hacerla inaguantable. Una de estas horrendas tradiciones son los villancicos. No hablo de canciones más o menos decentes hechas para ensalzar esos falsos sentimientos que nos embargan en estas fechas, sino de esas alegres cancioncillas de animadas letras y ritmos fáciles y asequibles para todo el mundo cantadas por siniestros niños surgen en esta época del año para hacer más ¿feliz? nuestra existencia… o quizás para recordar el horrible niño que todos hemos sido (yo no era tan odioso como estos afeminados cantores, al menos eso quiero creer).

Lo malo es que hay gente a la que le gustan y todo (los casos de golpes en la cabeza cuando eres bebé tienen consecuencias, esta es una de las maneras en la que salen a la luz), y tratan de contagiar (cual herpes) su afición. Así que los cantan y tararean a todas horas, los ponen en los altavoces de la ciudad, en el hilo musical del autobús o los programan en la radio en el momento menos esperado, y por mucho que trates de evitarlos acabas por oír accidentalmente alguno. En ese momento tienes que ser fuerte, no dejarte llevar y llenar tu cabeza con algún otro pensamiento alejado de esa melodía tan tarareable, como cuando luchas por no llorar al oír reggeton, exacto… o si no, acabarás cantando en familia, acompañado por una entrañable pandereta y en casos de lujo navideño, hasta una zambomba. Si eres sordo, estos días olvídate los audífonos en casa, habrá gente que te envidie, aprovecha estas fechas para sentirte especial.

Feliz Navidad.