El burro y la zanahoria

Busca tu zanahoria!

Si hay algo que haga posible que (intente) levantarme cada día con buen humor y algo de energía, es tener objetivos alcanzables marcados. Supongo que lo de tener ambiciones en la vida va por ahí, pero a mi se me haría imposible o tremendamente tedioso vivir sin tener ningún objetivo, ningún sueño por el que levantarse cada día. Se me haría muy deprimente y cuesta arriba un día sin tener algo por lo que, simplemente, merezca vivir el día.

De hecho, la existencia se hace mucho más llevadera teniendo una serie de «hitos» alcanzables a una serie de plazos distintos, para tener variedad. Así, mi mayor ansia a nivel diario y la que hace que el paso de las horas sea más llevadero, es que lleguen las 7 de la tarde para salir del trabajo y poder liberarme un poco del trabajo; pero a nivel semanal es mucho más reconfortante la idea de que en sólo 3 días llegará el viernes (como convenientemente informo cada día! xD) y tendré 57 horas de total esparcimiento. Y la idea es, que según vaya subiendo la escala, no quedarse sin objetivos, no dejar en ningún momento sin tener una zanahoria que perseguir.

Además, lo bueno es que pueden combinarse varios tipos de objetivos. Está claro que algunos sí los voy a cumplir: voy a tener unas vacaciones en verano que probablemente disfrute un montón, o que a las 7 de hoy saldré por la puerta del trabajo liberado por unas horas hasta que vuelva a entrar mañana. Otros objetivos que tengo puede que sean menos realizables, como tener el coche de tus sueños o una casa idílica en la que vivir, pero siguen siendo un sueño que hace más ameno levantarse cada día.

Me da que al intentar escribir mi manera de afrontar el día a día he mezclado un poco mis idea, pero supongo que, continuando con la metáfora del burro y la zanahoria que le hace andar, la idea es tener buscarse unas zanahorias que te motiven, día a día.

Aprovechándose de los ingenuos

Hace escasos minutos venía en el coche oyendo Europa FM, un programa que resultaba incluso molesto por la excesiva cantidad de efectos sonoros, lo molesto de los presentadores y la carencia de gracia de los chistes que soltaban los susodichos.

Según la web este intento de divertimento radiofónico se llamaba Ponte a prueba. Uno de los puntos fueres del programa es la participación de los oyentes, con los medios habituales (a saber, chat, mensajes de texto, correos electrónicos, llamadas). Tras unas cuantas de contenido amoroso-sexual han leído el correo de una chica que relataba los problemas que tenía desde hacía tiempo: cuando estaba en el colegio, una chica se murió, y desde hacía tiempo venía «viéndola» y «sintiéndola»; a esto se había añadido que hace poco se había muerto un tío suyo. Según le habían contado, fue de un ataque al corazón, pero la chica lo veía en visiones colgado en una soga, ahorcado. La oyente explicaba que estaba yendo desde hacía tiempo a un psicólogo, y su duda era si debía contarle lo de sus visiones o no… yo creí que evidentemente le responderían que sí, para contar con todo el apoyo posible para superar sus traumas y problemas psicológicos. Pero, para sorpresa mía, le han dado la palabra a una colaboradora que le ha recomendado no decírselo, según ella «porque igual no le creía, y total, qué iba a poder hacer él si ya veía visiones: ¿darle una pastilla?». Vergonzosa descalificación del trabajo de un profesional… pero peor lo que venía después.

Como no oigo el programa a menudo, no sé si lo que venía a continuación era auténtico cachondeo o realmente estaban en plan consultorio… porque han empezado a divagar sobre las personas más «sensibles» con las «energías de los difuntos», y gilipolleces de calibre treinta y cinco. A la mujer que hablaba sobre «las presencias, los espíritus y otros entes y energías» que se pueden percibir si tienes esa sensibilidad le daban más autoridad y respeto que, por poner un ejemplo, a un biólogo que hable sobre la pérdida de diversidad en las especies hoy en día. Para rematar la parafernalia, la «experta» en espíritus ha realizado una demostración (totalmente verídica y creíble) de sus «poderes», exhortada por sus compañeros, dando una vuelta por el estudio y diciendo que notaba la presencia de un señor gordo, con camisa y barba, detrás de una de sus colegas que participaba en el estúpido programa.

La situación era realmente estúpida, rozando lo vergonzoso. Para que la gente no dude de tus supuestas habilidades sobrenaturales para el contacto con lo misterioso no hay más que aprovechar la ignorancia de la gente, y el miedo a lo desconocido. Lo más natural sería llegar a la conclusión de que tras la muerte, no hay más vida que el recuerdo que dejas entre tus seres queridos (o, si eres un personaje conocido, entre todos los que te conociesen). De esta manera, la «vida eterna» llegaría, simplemente, dejando una huella entre los que te conozcan. Pero en vez de eso, la gente prefiere montarse historias sobre «energías», «espíritus», «almas» y demás invenciones para sentirse más reconfortados ante la idea de que, tarde o temprano, van a dejar de vivir. Vamos, que todos nos morimos. Y es más fácil creerse historietas como la de la locutora de radio con poderes que asumir que lo que debes hacer durante tu vida es dejar tu marca, calar hondo entre la gente que te quiera y que esté cerca de ti.

Periodistas Monosílabicos

Hoy he estado viendo el partido del Real Madrid en la Champions League que ponían por Antena 3. Si no fuese por el retraso entre la emisión por TDT y la radio lo hubiese oído con los comentarios de ésta pero, como se hacía ligeramente molesto, he tenido que optar por oír a los catetos de esa cadena (que creo que son los peores, los de la TVG son muy malos pero como usan palabras extrañas y se inventan pronunciaciones se hace divertido).

Y digo catetos porque si para ser periodista, para especializarse en fútbol no debe de haber demasiados requisitos. Abusan de frases hechas, confunden el significado de las palabras, usan mal los verbos… No digo que tengan que ser eminencias de la RAE, pero sí exijo un mínimo conocimiento del uso de su herramienta de trabajo, que es el lenguaje.

El culmen de esta orgía de despropósitos que era su estúpida narración del partido ha sido la siguiente perla:

Y por seguir con los monosílabos… ¡peligro!

Pues eso, para seguir con los monosílabos… ¡cateto!

(¿Que por qué oigo los comentarios si me repatean tanto el hígado? Para no quedarme dormido…).

Telemárketing misterioso

Ring ring

Todos odiamos a esos teleoperadores que te llaman a convencerte de que compres el producto que te venden, a pesar de que ellos lo conozcan tan poquito que incluso te mientan o demuestren que no saben lo que te quieren encasquetar.

Yo he tenido que contradecir a algunos que me pretendían vender un «ADSL de veinte amebas, el más rápido del mercado» cuando por la central que atiende la zona donde vivo sólo me pueden ofrecer una línea de dos o tres «amebas» como mucho… O convencer a operadores de Vodafone que no podía aprovechar sus ofertas porque tenía permanencia con otro contrato suyo y no me podía cambiar a lo que el decía… Cosas realmente surrealistas. Pero lo mejor fue cuando me tocó una operadora (argentina, por el acento) que se realmente se creyó que iba a picar cuando, llamándome «de la compañía telefónica» (no me supo decir cual) y ofreciéndome un aumento del ADSL a 2 Megas (el doble de lo que tengo) si contrataba su oferta de llamadas telefónicas. Genial, si no fuese porque Telefónica está en proceso de duplicación de sus líneas de ADSL… gratuitamente xD.

Pero lo de hoy ha sido incluso mejor que lo ofrecerme ofertas gratuitas a un precio muy reducido y en promoción. El proceso ha sido tal que así:

  1. Suena el teléfono.
  2. Lo cojo tras el primer tono.
  3. Una grabación me dice: espere, por favor, en seguida le atenderemos.
  4. Espero unos cinco segundos…
  5. Hay un chasquido en la línea… y me cuelgan.

¿Qué intentarían venderme exactamente? ¿Medicamentos contra la paranoia? Quizás sólo querían sembrar el misterio, preparando el ambiente propicio para que una nueva serie televisiva de detectives triunfe cuando la estrenen en un mes escaso…

Si tuviese que decir algo serio… no sé, quizás una empresa que llama aleatoriamente a muchos números de teléfono y comprueba cuales son funcionales (es decir, cuales dan tono y cuales no existen), para hacer una base de datos de potenciales sufridores de los teleoperadores.  Una opción así, conspiranoica y medio ilícita mola mucho más que pensar que se habían equivocado, ¡donde va a parar!

El día en que volví a pagar por un disco

Para que engañarnos, llevaba años sin pagar por un disco de los que escucho. También es cierto que en cuanto tengo ocasión voy a los conciertos de los grupos que me gustan y pago la entrada (aunque en algunos casos no haga falta para oírles igual de bien). Y luego incluso les compro algo de merchandising. Realmente considero que al grupo le beneficio más yendo a su concierto y comprándoles algo que pagando su CD, y no tengo ningún cargo de conciencia por hacerlo así.

Hay varias razones por las que no compro cedés. No me gusta alimentar a la industria musical que luego nos demanda y acosa por descargar música. No me gusta tener comprar y luego ripearlo para oírlo a gusto en mi ordenador. Aquí volvemos al primer punto, ya que no me gusta que me llamen pirata por usar algo que he comprado. Pero, básicamente, me resultan caros. No podría pagar toda la música que oigo.

Lo que tengo muy claro es que el discurso de víctimas de las discográficas de víctimas, con el mensaje de «Estáis matando la música» es falso. Desde siempre ha habido músicos, y la desaparición de las corporaciones que se aprovechan de los músicos y de su trabajo no implica que éstos dejen de hacer lo que saben. Puede que desde hace un tiempo sean útiles e incluso necesarias para distribuir y promocionar la música, pero en la medida en que los tiempos cambian y el propio autor es capaz de asumir la distribución de su producto, deja de necesitarlos. Y, de paso, se queda con el pastel entero, sin tener que pelearse con la compañía por unas cuantas migajas.

Escoge lo que pagas

Y esto lo ha visto Radiohead. Son un grupo alternativo, tanto musical como políticamente, a pesar de que hasta ahora estaban en una gran discográfica (EMI para más señas). Ahora gracias a todos sus fans pueden permitirse sacar su nuevo disco como lo van a hacer: cobrando la voluntad. El debate sobre el precio justo para un disco es muy complicado, porque cada uno tiene una opinión, y se pueden encontrar puntos de vista opuestos en el propio artista, en el fan casual, en el fan absoluto, etc. Así que usan la fórmula que desde siempre han usado los músicos callejeros, que cada uno pague lo que quiera, si es que quiere pagar.

En la web del disco nuevo, titulado In Rainbows, se pueden comprar dos versiones del álbum. Una es la descarga, por la que puedes pagar lo que quieras (empezando por 0€), y la otra es el pack con el disco y vinilos. El pack tiene precio fijo, 40 libras gastos incluidos, pero no tienes por qué pagar por el disco si no quieres.

Me parece cojonudo. Yo he pagado 2 libras por un disco que de otra manera me hubiese descargado sin pagar un duro, así que son 2 libras que se llevan mías directamente y sin intermediarios. De haber comprado su disco eso sería más o menos lo que se llevarían, así que tampoco me parece que les esté pagando de menos, pero eso es lo bueno de su fórmula, cada uno paga lo que cree justo. Y así todos acaban contentos.

Aún queda saber qué tal les saldrá la jugada, pero yo me huelo que esto va a ser un exitazo. Aparte del montón de seguidores que tienen, con este movimiento se aproximan a aún más, y yo sigo creyendo que la gente no son unos pendejos electrónicos porque sí, la gente pagará lo que crea justo por su descarga.

Los touchpad no funcionan con tiritas

Pues a mi me molaba más lo del ratón...

Ayer tuve un pequeño accidente y como resultado tengo que llevar una tirita (curita, bandaid, etc) en la punta del dedo corazón. Tampoco molesta tanto, la tirita al fin y al cabo la uso porque quiero y porque es más cómodo que no llevarla… excepto por un daño colateral, y es que con ella no funciona el touchpad. A priori esto puede resultar muy sorprendente, pero sabiendo un poco cómo funciona un touchpad es más que lógico…

El touchpad está formado por una rejilla de dos capas de tiras de electrodos, una vertical y otra horizontal, separadas por un aislante y conectadas a un sofisticado circuito. El circuito se encarga de medir la capacidad mutua entre cada electrodo vertical y cada electrodo horizontal. Un dedo situado cerca de la intersección de dos electrodos modifica la capacidad mutua entre ellos al modificarse las propiedades dieléctricas de su entorno. El dedo tiene unas propiedades dieléctricas muy diferentes a las del aire.

La posición del dedo se calcula con precisión basándose en las variaciones de la capacidad mutua en varios puntos hasta determinar el centroide de la superficie de contacto. La resolución de este sistema es impresionante, hasta 1/40 mm. Además se puede medir también la presión que se hace con el dedo. No se pueden usar lápices u otros materiales no conductores como punteros. Es muy resistente al entorno, soporta perfectamente polvo, humedad, electricidad estática, etc. Además es ligero, fino y puede ser flexible o transparente.

Vamos, que la puta tira de plástico ha cambiado la conductividad de mi dedo, haciendo que el circuito no reconozca a mi dedo como algo propio. A ver como le explico yo a mi trackpad que mi dedo sigue siendo el mismo, que sólo se ha vestido para la ocasión

Por si teníais curiosidad, el accidente implicó una rotura de uña. Puede sonar a queja de nenaza, pero la verdad es que haber perdido la mitad de la uña arrancada duele de cojones. Y no pongo fotos porque resulta que las entrañas de mi dedo son ligeramente desagradables, cosas útiles que aprende uno con estos accidentes.

Más información útil en la wikipedia en inglés (o la ya citada versión escueta para castellanoparlantes).

Ejército, muertes de primera y de segunda

Alexliam escribe en su blog defendiendo y honrando las muertes de los soldados extranjeros del ejército español muertos en el extranjero, defendiendo que son igual de honorables que las muertes que han sufrido soldados españoles en misiones similares (o incluso en la misma). Hasta ahí, todo correcto, su vida es igual de valiosa que la de un español, de eso no cabe duda. Pero lo que no sé es por qué he de estar orgulloso o tener que honrar esa muerte. Era un trabajador, y los obreros que mueren cada día en los andamios también lo son. Ellos no reciben ningún homenaje, no salen en las noticias más que de pasada como cifras, no como personas honradas bajo la bandera de su patria.

¿Cuál es la diferencia? ¿Por qué sí se debe honrar a los soldados que han muerto haciendo su trabajo, y no a quien se cae de un andamio y se parte la crisma porque su jefe ha ahorrado en arneses y cascos?

Evidentemente, contra la precariedad laboral tiene que lucharse, y castigar a esos cabrones que explotan a los trabajadores hasta su muerte, pero el tema del ejército tiene más fácil solución. Acabar con él. Dice Alexliam que es una utopía. No lo es, hay varios países (Costa Rica, Islandia o Panamá, por ejemplo) que han acabado con él, sobre todo debido a su alto coste.

Sólo veo la utilidad de tener un ejército cuando hay catástrofes, y se necesita gente que trabaje duro (véase incendios, inundaciones, petroleros que se han dejado hundir, etc.). Porque en realidad me parece una hipocresía eso de «Hacer la guerra para conseguir la paz». ¿Qué aporta el ejército a la sociedad española? ¿Te sientes más seguro? ¿De veras cree alguien que el tener ejército nos defendería de un ataque exterior? ¿Necesita el Estado español misiles y tanques para castigar a los malos?

Evidentemente, dejar de lado el ejército es algo que no se hará, España tiene tratados militares, la industria bélica mueve mucha pasta, y hace que parezcamos un país poderoso cuando sacamos tres aviones y cuatro tanques a defender a la población de los países pobres. Pero los ejércitos se usan donde conviene. No veo yo que acaben con las guerras civiles en África o que defiendan a la población civil de Palestina. No. Se envían a defender intereses, no personas, sino petróleo, materias primas, tratados económicos, etc. Para eso no quiero un ejército.

El gasto que se hace en «Defensa» (¿por qué no se le llama Ministerio Bélico?, que también atacan…) bien podría destinarse a cosas más útiles como educación, sanidad o servicios sociales. Y después, más dinero para la educación.

No sé, un mundo sin ningún ejército sí es utópico, pero me da la sensación de que funcionaría mejor… Otra opción es que esté equivocado y sea como aquel capítulo de los Simpsons en el que Lisa pide como deseo la paz mundial y consigue la eliminación de las armas. Pero la cosa se tuerce, y unos malvados alienígenas se aprovechan de nuestra carencia de armas y Flanders se alza como héroe mundial al crear un arma (un palo con pincho) para derrotar a los malvados invasores.

Inspiración

Lápiz y papel

La inspiración es una zorra muy esquiva. Cuando la tienes, todo es ponerse a crear algo, que las palabras, colores, formas o sonidos te saldrán fácilmente. Todo lo que crees te gustará. Incluso llega un punto en el que tienes que parar, que dosificarte, porque sabes que como sigas creando a tal velocidad te acabarás quedando sin ideas para el futuro, en esas largas épocas en las que no hay inspiración ni pegándote un cabezazo con tu musa.

En esos momentos de vorágine creativa es útil tomar nota de las ideas que has tenido en ese momento de lucidez, que puede durar unos segundos y llegar en un momento inapropiado, pero es una buena costumbre anotar tus buenas ideas, más tarde ya tendrás tiempo para desarrollarlas.

A mi me suele llegar la inspiración unos instantes antes de dormir, justo antes de ser vencido por el sueño. No es un momento ideal para ponerse en plan creativo: si me he ido a dormir, es porque tenía sueño, ergo, necesitaba descanso. Tengo varias opciones: pasar de la idea y esperar que vuelva en algún otro momento, por experiencia eso es un error ya que pasado ese momento de lucidez, y sin más referencia que lo que recuerde de ese corto momento acabaré por olvidarla o seré incapaz de recordarla; la segunda posibilidad es desarrollarla en ese mismo momento, con el consiguiente perjuicio para mi descanso; o la opción más equilibrada, y que ha dado origen a este post, tomar nota de la gran idea para analizarla con perspectiva más adelante y ver si vale la pena desarrollarla. La peor opción es no tomar ni siquiera una breve nota de lo que se me ha ocurrido… quizás más tarde se me vuelva a ocurrir de una manera similar, pero la idea genial la habré dejado pasar.

Gracias a haber tomado nota de algo que se me ocurrió antes de dormir hallé la solución a algún problema que me había estado rondando la cabeza, repentinamente vi la claramente cómo hacer algo con código que tenía a medias o se me ocurrió algo digno de ser apuntado. Otras veces, por la mañana al ver lo que apunté la noche anterior pienso «Qué mierda de idea…» y el proyecto acaba abandonado, pero por las veces que me ha funcionado vale la pena apuntar cualquier gilipollez…