Tercer blogoversario

Como bien se ha encargado de recordarme mi compañero de blogoversario ElGekoNegro, hoy este blog cumple 3 años en activo. Al final resulta que le estoy dando mucha más continuidad de la que en realidad le estimaba inicialmente, pero me alegro por ello.

Por el blog he dejado la no desdeñable cifra de 814 entradas, que en 3 años nos da una media de 5.2 posts a la semana, con algunos evidentemente más preparados que otros, pero 5.2 veces que me he dejado caer por aquí a la semana, que no está mal.

Cosas que están bien con el blog hay varias, pero lo que aún está mejor sois los comentaristas y/o/u lectores, porque como repito al menos una vez al año, sin lectores supongo que no habría blog. Y para homenajearos un poco, saco una lista del Top20 de los más veteranos, inspirado por un vetusto post infame y la lista mensual desencantada.

Imagen de una tabla con los máximos comentaristas del blog

Y por cierto que sí, he abierto el primer post y en realidad me adelanto un día al aniversario oficial del blog. Pero achaquémoselo a los años bisiestos, las alteraciones en la rotación de la Tierra y el calentamiento global. Sí, eso: ¡el adelanto se debe al Calentamiento Global!

Ah, y si venís por lo de la barra libre, eso es en el blog del Geko, que no os engañe. Y no sé qué me dijo de Guinness gratis para todos por paypal o algo así…

Intermitentes

Conduciendo hay diversos factores que me pueden tocar los huevos, pero el que más se da es el escaso (cuando no nulo) uso que hace alguna gente de los intermitentes.

Me desespera porque la gente que no los usa considera que la carretera es sólo para ellos, para su disfrute exclusivo. No poner los intermitentes es un ejercicio de egoismo bastante avanzado que me irrita, por la desconsideración hacia los demás conductores.

De pequeño no entendía por qué había que poner los intermitentes cuando no había ningún coche a la vista, pero al menos tenía claro que su objetivo era avisar a los demás conductores de las intenciones de quien va dentro del vehículo. La diferencia entre ellos y yo, es que cuando me saqué el carnet de conducir ya era consciente de su necesidad (y sigo siéndolo, que a algunos se les olvida demasiado al aprobar el examen de conducir). Porque, a pesar de lo que deben de creer los que no ponen los indicadores luminosos, ¡no se reconocen las intenciones de quien va dentro a distancia!

Aquí ya habré sorprendido a alguno, sobre todo a los iluminados que creen que su poder de leer la mente es algo extendido… Supongo que para esos capullos esta revelación sería algo como «¡Diablos! ¿El que va detrás de mi no se da cuenta de que yo quiero ir a la derecha y necesito que me ceda el paso? Pero si he metido ya medio morro en su carril, está claro!». O el clásico… «¿Cómo? ¿Que tengo que poner el intermitente en una rotonda? Sí hombre, sí estoy dando vueltas como voy a poner la lucecita…».

Por cierto que el caso de las rotondas es especialmente irritante. Los cambios de carril sin avisar son incluso peligrosos, por no avisar a otros conductores de que quieres ocupar un espacio de la calzada antes de desplazarte a él, sí; pero la cara de idiota que se te queda cuando llevas esperando varios minutos en una rotonda, esperando a incorporarte mientras la gente sale por la salida anterior a tu entrada sin poner el puto intermitente es como para hacer un cuadro. Eso sí, en proporción al número de coches que parecen carecer de intermitentes, la cara se va tornando hacia un odio generalizado a la raza humana.

En realidad no he explicado cuándo se ponen los intermitentes, pero si alguien de los que leeis mi blog no lo sabéis, os odio. Empezad a ponerlos cada vez que cambies de carril, os incorporeis a una rotonda, etc., hacedlo aunque sea para mantenerme feliz.

Surrealismo arbitral

Es evidente que jugando a fútbol aficionado, en Tercera División de la zona de Santiago para más señas, el nivel es el que indica el adjetivo, de aficionados. Y como aficionados que somos, vamos cada fin de semana a jugar contra otro equipo de la división, echando un rato más o menos entretenido junto al equipo, en la indispensable compañía del árbitro.

También está claro que sin el árbitro no se puede jugar, es quien dirige el partido y quien da validez al resultado de cara a la Federación. Pero lo triste es que a veces se jugaría mejor sin él en el campo que con el colegiado presente. Está claro que en una división amateur el nivel no es deslumbrante por parte de los equipos, y tampoco lo es por parte de los árbitros. Hay de todo un poco entre ellos: gente joven que se mete por el dinero extra que supone, gente que se mete por cierta vocación (si es que en realidad hay alguno – si fuesen la mayoría no tendrían que pagar), otros más mayores que continuan porque le habrán cogido cierto gustillo a eso de tener a 22 personas subordinadas cada domingo…

Y como ya digo, acepto que los árbitros no sean buenos, al igual que el nivel que hay en el campo no lo es. Lo que no acepto, ni entiendo, es ir a arbitrar un partido de aficionados con chulería, prepotencia y mala eduación. Ahí ya no entra lo bueno o malo que seas dirigiendo un partido de fútbol, sino el respeto que te ganes como persona.

Prepartido

Y todo esto sobre los árbitros viene del partido que nos pitaron hoy (técnicamente ya ayer, domingo), que resultó ser una escena totalmente surrealista. Mi historia de exceso de celo (o de idiotez, si se me apura) por parte del señor colegiado viene en la revisión de fichas, cuando me hace cortar un collar de hilo con el que había jugado ya toda la temporada sin ningún problema, porque se le puso en la cabeza que no podía llevar absolutamente nada colgando del cuello. Pues vale, si fuese sólo eso no tendría post.

Pero no, aún había más y mejor…

Soy titulado (y con suplemento europeo!)

Hoy he ido a recoger mi título a la Universidad de Santiago de Compostela, unos cuantos meses después de haberlo solicitado en la Secretaría Online de la Universidad y pasar por las oficinas a pagar los casi 100€ que me costó el título con suplemento europeo.

Ingeniero Técnico en Informática de Sistemas

Básicamente, tengo la carrera igual de acabada que en diciembre de 2007, cuando defendí el Proyecto de Fin de Carrera, pero ahora tengo dos papeles bien grandes, majos y oficiales que lo atestiguan. Y además,  ¡en uno con más colorines desglosan en lo que he estudiado en la carrera!

Básicamente, el suplemento europeo (como explican con más detalle en Consumer Eroski) es un desglose de la información sobre la titulación de una manera que sea medianemente entendible por el mundo adelante (más en concreto por Europa). Lleva información sobre la carrera, sobre la universidad, etc. O, tal y como pone en el propio suplemento (en galego, castellano e inglés – aunque en Consumer digan «que se redacta siempre en dos lenguas»):

Se trata de ofrecer una descripción de la naturaleza, el nivel, el contexto, el contenido y el rango de los estudios realizados por el poseedor de la cualificación original a la que se añade este suplemento.[…]

Así, alguna de la información que recopila para la Ingeniería Técnica en Informática de Sistemas que cursé son las horas de clase (2220 horas presenciales y 1538 horas de trabajo individual por año). Dicho así parece un huevo, sí…

Otro dato que recoge el suplemento es la «Cualificación profesional», y según el documento «Esta titulación capacita para desempeñar múltiples actividades en empresas de cualquier sector industrial, de las comunicaciones, entidades financieras, consultorías y centros de diseño industrial; gestión, desarrollo, administración, explotación y mantenimiento de sistemas informáticos, máquinas, redes y comunicaciones, en los ámbitos industrial y empresarial; aplicaciones informáticas, mantenimiento del hardware, manejo de sistemas operativos, de información y bases de datos. Puede desarrollar sus actividades tanto en la Administración y Organismos Públicos como en empresas privadas, así como en la docencia».

Mola, ¡para qué de cosas valgo!

Luego también hay por ahí una sección con algunas asignaturas destacadas (principales campos de estudio de titulación, le llaman), y una URL para más información (en concreto, la de la escuela donde estudié, la Escola Técnica Superior de Enxeñaría). Y para aprovechar más los dos folios, por detrás han aprovechado también el espacio y han rellenado una tabla con un extracto de mi expediente académico, el año en que se aprobó y la nota. Y para rematar, la nota del expediente, que no se corresponde con ninguna de las que constan en mi expediente de la USC Virtual (algún criterio se aplicará distinto, supongo).

Mi experiencia con el seguro de portátil del Corte Inglés

Hoy al final he sabido el desenlace de mi accidente con el portátil, tras comunicarme el seguro del Corte Inglés (según pone en los papeles, gestionado por Groupama – los de me siento seguuuuro). Tras llamar número de teléfono establecido también en los papeles y comunicarles el accidente (más bien hablare con su contestador, ya que suele estar saturada la línea), tardaron un par de días en enviar a un transportista a por él a casa (en realidad un día si no fuese por los ineptos de UPS). Luego, enviaron el PC a Universomac, un SAT sito en Madrid. Antes de recogerlo me tomaron telefónicamente los datos (causa del accidente, póliza, dirección de recogida, número de serie, etc.).

httpv://www.youtube.com/watch?v=zNufshT5e44

Allí lo han tenido desde el lunes-martes (es decir, 3-4 días, dado que la semana pasada había festivos de por medio) y hoy me han comunicado la decisión. Las opciones eran que reparasen los daños sufridos (en pantalla y carcasa), o reintegrarme una cantidad por el portátil, para comprar otro. La cantidad que pagan está fijada de antemano, establecida en la cláusula del seguro del portátil, y varía según el precio inicial del PC (en cualquier caso, los 6 primeros meses el importe es íntegro, me devolverían el precio original del ordenador; y en este caso concreto la devaluación ha sido de los 1749€ iniciales a 1399 leuros).

Por lo que sé, ahora me harán un ingreso en una cuenta especial, pudiendo usar a continuación la indemnización que me dan para comprar otro portátil en el Corte Inglés.  A pesar de lo que podría parecer tras no haber logrado evitar el accidente, estoy muy contento con el rendimiento del ordenador, con Mac OS X y con el portátil en general. Tras todo el tute que le había metido en un año (encendido casi casi 24 horas todos los días, o a lo sumo suspendido, transportado cada dos por tres, etc.) estaba como el primer día a excepción de algún arañazo en la carcasa (hecho con azúcar o sal la primera semana de tenerlo, aún no era consciente de su talón de aquiles), y el navajazo.

Niños, no acerquéis la leche al portátil. Es malvada...

Otra opción sería optar por un Macbook de 13», pero creo que se me haría pequeño, o por otro fabricante (a lo cual estoy menos predispuesto por perder OS X), así que ya tengo reservado al sucesor. Como en el año y pico de portátil ha renovado la gama, por el mismo precio ahora cogeré un MBPro Unibody, así al menos me compensa el desembolso que tengo que hacer para compensar la devaluación.

Así que, de momento, esa es mi experiencia con los seguros de portátil del Corte Inglés, bastante satisfactoria (volveré a comprar y asegurar allí). Poco más tengo que contar, pero si alguien quiere aprovechar y comentar cualquier duda sobre cómo ha funcionado el seguro, para eso están los comentarios…

Las tildes, para cuando crezcas

Nutribén, enseñando números e inculcando la importancia intrascendencia de las tildes.
El libro de los números, que no de las tildes
Aunque podría serlo (que en esto de la blogosfera no les sobraría a muchos lo de saber contar) no es un libro mío sino un ejemplar supuestamente educativo de mi primo de un par de años. Espero que le toquen libros mejor revisadosen su vida como estudiante, porque es de traca que los de Nutribén pretendan sacar un librillo para entretener y enseñar, y no sean capaces ni siquiera de poner las tildes donde corresponden…

Olor a nuevo

Cuando compras algo nuevo, y usualmente de manera proporcional a lo que te haya costado conseguirlo (precio aparte), le tienes cariño, lo miras y piensas «Pero qué <inserte aquí el bien de consumo en cuestión> más bonico que tengo». Con el paso del tiempo, ese objeto va perdiendo la característica de «nuevo», lo cual no implica que dejes de tenerle cariño o de verlo con buenos ojos, pero desde luego irá perdiendo el atractivo que le otorga el estreno.

El sentimiento que he intentado describir supongo que será en mayor o menor medida algo generalizado. A todos nos gusta estrenar algo de vez en cuando, ya sea ropa, coche, un ordenador, libros, un juguete, material deportivo… Lo que quizás no esté tan estandarizado sea cuando se deja de considerar algo como nuevo, y en mi caso el punto de inflexión lo marca el momento en que se pierde el olor a nuevo.

Casi todas las cosas cuando las «sacas de la caja» (es un decir, para la ropa podría servir el momento de quitarle la etiqueta, por ejemplo) tienen un olor característico, un olor que durará unos pocos usos y que paulatinamente y sin que te des cuenta se irá perdiendo, al igual que su novedad.

Y toda esta reflexión, inspirada por las inmensas ganas de escribir un post y el agradable olor con el que me han devuelto hoy el coche del taller. Así que si encuentras raro el post, quizás sea que llevaba algo raro ese olor…

Más aún: resulta que esto se me haya ocurrido después de recoger el coche del taller no ha sido casualidad, ya que el tema del olor a nuevo es especialmente notable en el caso de los coches, como comentan en DiarioMotor. De hecho, se llega al punto de que las distintas marcas tienen expertos olfateadores para conseguir el mejor olor a nuevo posible para sus coches. Y el olor es tan particular (y agradable, por la sensación que transmite) que se vende en sprays (en ForoDetalles comentan el tema) y cremas para que, tras lavar el interior del coche, vuelva a tener el olor a nuevo característico…

Leche en la pantalla del Macbook Pro

Tras el capítulo del navajazo, he vuelto a poner de manifiesto mi torpeza y he maltratado físicamente a mi Macbook Pro (esto de hablar del modelo como si fuese nombre y apellidos me suena pretencioso, pero es lo que hay), y de nuevo con un accidente de lo más estúpido.

Esta vez el protagonista es un bol de cereales (Golden Grahams, para más señas), bien bañados ellos en abundante leche. En la escena estoy yo subiendo unas escaleras con el bol a medio acabar en mi mano izquierda, y el portátil abierto (importante detalle) en mi mano derecha. La acción os la podréis imaginar, dado el título del post y lo que he anticipado: resbalón tonto, reubicación de las manos para evitar comerme un ostión del 15 y unas cuantas escaleras (aunque pensaba más en el portátil bailando en mi mano, la verdad), leche que sale del tazón y salpica el portátil. Fin del capítulo uno.

Rápidamente lo he secado, y por fuera no había indicios de ningún problema, todo había quedado en salpicadura y no había afectado a ninguna tecla, ni se había colado por los altavoces. Luego lo he usado un rato sin darme cuenta de ningún problema, hasta que he abierto una web con bastante blanco y he visto la mancha líquida que se había filtrado a la pantalla (no sé si se verá demasiado bien, pero en directo no quedan dudas de que eso es un manchurrón en la pantalla y que no es por fuera…).

Por lo que leo en foros, puede que se seque en unos días o puede que se quede así. La solución pasaría por cambiar la TFT en el SAT ($$$), para lo cual tendría que recurrir al seguro que le hice. Otra opción sería no situar nada con fondo claro en el lateral izquierdo de la pantalla, pero no sé, lo veo poco viable… En cualquier caso, ya contaré como acaba la cosa…

Al menos he tenido la decencia de derramar sobre mi portátil leche acompañada por los mejores cereales del mundo, pero eso no me consuela.