Conduciendo hay diversos factores que me pueden tocar los huevos, pero el que más se da es el escaso (cuando no nulo) uso que hace alguna gente de los intermitentes.
Me desespera porque la gente que no los usa considera que la carretera es sólo para ellos, para su disfrute exclusivo. No poner los intermitentes es un ejercicio de egoismo bastante avanzado que me irrita, por la desconsideración hacia los demás conductores.
De pequeño no entendía por qué había que poner los intermitentes cuando no había ningún coche a la vista, pero al menos tenía claro que su objetivo era avisar a los demás conductores de las intenciones de quien va dentro del vehículo. La diferencia entre ellos y yo, es que cuando me saqué el carnet de conducir ya era consciente de su necesidad (y sigo siéndolo, que a algunos se les olvida demasiado al aprobar el examen de conducir). Porque, a pesar de lo que deben de creer los que no ponen los indicadores luminosos, ¡no se reconocen las intenciones de quien va dentro a distancia!
Aquí ya habré sorprendido a alguno, sobre todo a los iluminados que creen que su poder de leer la mente es algo extendido… Supongo que para esos capullos esta revelación sería algo como “¡Diablos! ¿El que va detrás de mi no se da cuenta de que yo quiero ir a la derecha y necesito que me ceda el paso? Pero si he metido ya medio morro en su carril, está claro!”. O el clásico… “¿Cómo? ¿Que tengo que poner el intermitente en una rotonda? Sí hombre, sí estoy dando vueltas como voy a poner la lucecita…”.
Por cierto que el caso de las rotondas es especialmente irritante. Los cambios de carril sin avisar son incluso peligrosos, por no avisar a otros conductores de que quieres ocupar un espacio de la calzada antes de desplazarte a él, sí; pero la cara de idiota que se te queda cuando llevas esperando varios minutos en una rotonda, esperando a incorporarte mientras la gente sale por la salida anterior a tu entrada sin poner el puto intermitente es como para hacer un cuadro. Eso sí, en proporción al número de coches que parecen carecer de intermitentes, la cara se va tornando hacia un odio generalizado a la raza humana.
En realidad no he explicado cuándo se ponen los intermitentes, pero si alguien de los que leeis mi blog no lo sabéis, os odio. Empezad a ponerlos cada vez que cambies de carril, os incorporeis a una rotonda, etc., hacedlo aunque sea para mantenerme feliz.




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