Tras el capítulo del navajazo, he vuelto a poner de manifiesto mi torpeza y he maltratado físicamente a mi Macbook Pro (esto de hablar del modelo como si fuese nombre y apellidos me suena pretencioso, pero es lo que hay), y de nuevo con un accidente de lo más estúpido.

Esta vez el protagonista es un bol de cereales (Golden Grahams, para más señas), bien bañados ellos en abundante leche. En la escena estoy yo subiendo unas escaleras con el bol a medio acabar en mi mano izquierda, y el portátil abierto (importante detalle) en mi mano derecha. La acción os la podréis imaginar, dado el título del post y lo que he anticipado: resbalón tonto, reubicación de las manos para evitar comerme un ostión del 15 y unas cuantas escaleras (aunque pensaba más en el portátil bailando en mi mano, la verdad), leche que sale del tazón y salpica el portátil. Fin del capítulo uno.

Rápidamente lo he secado, y por fuera no había indicios de ningún problema, todo había quedado en salpicadura y no había afectado a ninguna tecla, ni se había colado por los altavoces. Luego lo he usado un rato sin darme cuenta de ningún problema, hasta que he abierto una web con bastante blanco y he visto la mancha líquida que se había filtrado a la pantalla (no sé si se verá demasiado bien, pero en directo no quedan dudas de que eso es un manchurrón en la pantalla y que no es por fuera…).

Por lo que leo en foros, puede que se seque en unos días o puede que se quede así. La solución pasaría por cambiar la TFT en el SAT ($$$), para lo cual tendría que recurrir al seguro que le hice. Otra opción sería no situar nada con fondo claro en el lateral izquierdo de la pantalla, pero no sé, lo veo poco viable… En cualquier caso, ya contaré como acaba la cosa…

Al menos he tenido la decencia de derramar sobre mi portátil leche acompañada por los mejores cereales del mundo, pero eso no me consuela.