Llevo cierto tiempo con la idea de cambiar de móvil, ya que el Nokia N73 que tengo es una pequeña basura. Excepto la calidad de la cámara, el resto son pegas (lento, inestable, y ni siquiera es especialmente bonito o ligero). Mucha culpa de ello la tiene el sistema operativo, Symbian, que es muy lento.

Para reemplazarlo, busqué en los terminales de gama alta en el mercado o de salida próxima, reduciendo las posibilidades a unos cuantos ya en el mercado (Nokia N82, HTC Cruise, iPhone) y a algunos por salir (iPhone 3g, HTC Diamond). Al Nokia lo descarté por llevar Symbian, y al Cruise por ser un poco armatroste y sólo ligeramente más barato que el nuevo HTC Diamond. Así, la cosa quedó entre el iPhone y el HTC Diamond.

Dado que hoy estaba previsto que saliera el nuevo iPhone, todavía no he reservado ningún teléfono, para dar una oportunidad al móvil de Apple. Seguro de que de todos los que he mencionado es el más conocido, porque ha tenido una campaña mediática por detrás inigualable. Es cierto que tecnológicamente es bastante avanzado, que su interfaz fue revolucionario y que es un terminal muy llamativo. Pero para descartarlo tuve en cuenta otras cuantas cosas, fruto también de mi experiencia con el iPod Touch (por descarte, el “ganador” ha sido el HTC Diamond).

Tras el salto, aún doy más la vara con los cacharritos…

El iPhone es un producto muy cerrado. Se puede hacer con él lo que te dejan, ya que las posiblidades reales del aparato son mucho mayores a los programas que provee Apple. Para sacarle el máximo rendimiento (al menos al iPhone anterior) hay que “liberarlo”, para poder instalar todo lo que quieras. Esto no sólo hace que pierdas la garantía oficial, sino que además es posible que lo haga más inestable. Tecnológicamente cuenta con una pantalla que es a la vez una ventaja y un inconveniente, porque hace que el teléfono sea muy grande. Es algo de lo que no te olvidas si lo llevas en el bolsillo. Además, tampoco es demasiado ligero. Y otra pega que tiene es que la cámara es mala, sobre todo teniendo en cuenta la gama a la que pertenece este teléfono, la más alta. Y sí, tengo otra cámara y la del teléfono no es la principal, pero sí uso la cámara del teléfono para fotos esporádicas.

Hoy han renovado al terminal anterior, y no me han convencido como para cambiar mi decision. Las innovaciones de software pasan todas por el filtro de Apple (aunque ahora hay un sistema para que otros desarrollen software para el iPhone, al estilo de iTunes – por supuesto, pasando por caja). El nuevo terminal tiene peores materiales (ahora usa plástico negro en vez de aluminio), es más grande, un poco más ligero (apenas un par gramos, quedando en 135 gramos), añade GPS, y sigue teniendo una cámara mediocre.

Pero lo que más me tira hacia atrás es que sólo se venderá en España (al menos durante un tiempo) con contrato de Telefónica, y a mi por ahora me favorece estar en Vodafone. Un avance, eso sí, el precio: en EEUU lo habrá desde 200$, a ver cómo andará por aquí (y a qué contrato lo atan).

Míralo que majo y brillante!

Para escoger el HTC Diamond ha habido otra circunstancia personal que ha tenido peso… y es que teniendo un iPod Touch de 16Gb, si me compro el iPhone podría básicamente comérmelo con patatas (me “sobraría”.

Soy consciente de que el Diamond está “inspirado” en el iPhone, y de que es un poco menos potente, y sé que Windows para Pocket PC’s no es la panacea… pero aún así, tiene Wifi (que vale para copiar archivos y sincronizarse!), GPS también, una mejor cámara… y es más pequeño y ligero. Como es algo que voy a llevar siempre encima, cuanto más ligero mejor.

Sólo le temo a una cosa, y es la batería. 5 horas y media teóricas en conversación, las mismas más o menos que el iPhone 3G, pero con una ventaja: le puedes cambiar la batería. Puedes tenerlas de quita y pon, y cuando se gasta una la cambias y listo.

Ya contaré cuando lo tenga (si al final no me retracto), a ver si he escogido bien el teléfono o la he vuelto a cagar…

¿Alguien tiene experiencia con Pocket PCs? Probablemente ya sea tarde como para que me eche atrás, pero nunca viene mal saber de otras experiencias…

Imagen | Engadget.