Geolocalización rústica

Hace un momento acabo de recibir una llamada extraña al teléfono fijo. Por la hora y al ser el número desconocido (un 93-etc), creí que sería alguna «información comercial» (spam telefónico), o algún familiar preguntando por alguien; al descolgar la teoría del spam tomó fuerza, porque quien hablaba tenía acento argentino… pero al final resultó no serlo. O eso creo.

El hombre, educado, que hablaba sin prisa y joven por la voz (de esto, sólo lo último apoyaba la teoría del spam), me comentó que estaba intentando localizar a una persona en la zona en la que vivo, con un teléfono que comenzaba por las mismas cifras que el mío. Se sabía el nombre de la parroquia (Aríns, para más señas, si la hubiese dicho al tuntún no la clavaba ni de coña), y el pobre hombre sabía que estaba en A Coruña, pero no tenía clara la localidad… Supongo que no conocería de la existencia de ingenios como Google Maps, así que no he podido hacer otra cosa sino indicarle que Aríns rinde cuentas ante Santiago de Compostela (y con la sorpresa de que no fuese spam, hasta le ofrecí más ayuda xD).

Para hallar la localidad de un sitio teniendo el teléfono y el nombre de la parroquia no creo que se me hubiese ocurrido de buenas a primeras llamar a un teléfono aleatorio… porque supongo que el objetivo de la llamada sería el que me dijo…

La peor música del mundo

Si hay algo que me haga odiar la música que pongan en algún sitio, eso es intuir en la pantalla este logo, que te anticipa para oir lo peor que pueden soportar tus pobres oidos:

Si algún día, por alguna extraña razón que me depare el destino, tengo que preparar un álbum con «Lo peor de la música del planeta Tierra«, simplemente compraría el «Lo mejor de 40 Latino«.

Mucho más rápido y un resultado prácticamente igual…

Maneras de pasar un frío domingo

Ayer por Santiago hacía un frío de cojones, como en media España, vamos. Formas razonables de pasar un domingo fresco hay muchas (coincidiendo que las cómodas son todas calentitas): acurrucarse en un sofá, batir el record de permanencia en la cama, excavar agujeros en tu jardín, preparar un bizcocho… y de entre las infinitas posibilidades, yo fui a escoger la que más me aproximó al entumecimiento general de mi cuerpo, rozando la congelación: jugar al futbol!

Encima, para poner el asunto más interesante (como si 3ºC de temperatura y un lodazal como campo de juego no lo hiciesen ya), a ese planazo de domingo sólo hay que sumarle lluvia (gélida) y tres cuartos de hora sentado en un banquillo.

Con estos ingredientes, el resultado de la ecuación no podía ser otro más que un esquimal futbolista…

Esquimal Futbolista

Y, dada mi abrigada indumentaria, podríais no creeros que mi propósito era jugar al fútbol, así que os convenceré de que bajo toda esa ropa había un deportista con esta foto en la que luzco botas de tacos, y en la que además se cuela Freixonet, al cual se le había congelado esa afable expresión debido al frío extremo sufrido durante un sprint… Pobrecillo, creo que le quedarán secuelas :(


En los próximos carnavales ya tengo disfraz, esquimal futbolista.

Manifestación por la informática en Coruña (19N)

Ayer, 19 de noviembre, los informáticos salimos a la calle para protestar por la falta de regulación de nuestros estudios y nuestra profesión. Las exigencias no son bestiales, simplemente que se nos trate como al resto de ingenierías…

Yo fui a la convocatoria de manifestación en Coruña, donde nos metimos una caminata del copón (dos horas de paseo, vaya), y nos juntamos un montón de informáticos (según las primeras estimaciones, más de 3000).

Como el objetivo de manifestarse es conseguir algo de visibilidad, a continuación dejo las fotos que tengo subidas a Flickr, para que veais que montón de gente éramos:


Created with Admarket’s flickrSLiDR.

¿A que tenemos todos caras de ser buena gente que se merece el mismo trato que las demás ingenierías? :)

Para más material de la movilización de Coruña (fotos, textos, noticias, vídeos, etc), en CienMentiras hay una recopilación bastante completita,

Mi disco duro de Lego

Hay una creación mía de la que estoy medianamente orgulloso y nunca me mencionado en el blog: mi caja de disco duro hecha con LEGO. La historia es que me gustaba el Lacie Brick, pero era caro y yo ya tenía un disco duro interno al que dar cobijo de alguna forma, así que decidí construir mi caja tuneada.

Para enchufar el disco necesité un cable conversor de S-ATA a USB (algo como esto), y un montón de piezas de LEGO. Empecé con un cutreplano en papel, pero luego lo construí sobre el «modelo». El cutre-resultado (por el vídeo, que la caja es la ostia xD) es algo así…
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=mfWtINfo-AA[/youtube]
Un proyecto mayor y frustrado (por ahora) es hacer la caja de mi PC entera con LEGO… pero por ahora no tengo tantas piezas como para que no me salga un engendro enano y amorfo. Tiempo al tiempo….

Tropic Thunder

El otro día fui a ver Tropic Thunder con varios amigos y lo pasé genial. Creo que nunca me había reído tanto en el cine…

La película tiene como trasfondo una crítica corrosiva al mundillo de las superestrellas de Hollywood y, sin mencionar directamente a ningún actor más allá de obvias referencias, no deja títere con cabeza. Sólo por algunas de las escenas en las que se meten con Hollywood, la película valdría la pena. Pero está dirigida y escrita por Ben Stiller, y para cualquiera al que le hayan gustado sus comedias no sé que coño hace leyéndome si aún no la ha visto: corre al cine!

Útil e imprescindible es en este momento recordar su película más representativa, Zoolander: además de escribir su guión, la dirigió y actuó en ella. Dado que Tropic Thunder repite roles (actua-dirige-escribe-produce), es bastante probable que a quien le haya gustado Zoolander, esta le vuelva a gustar igual o incluso más. Y cabe recordar que a quien no le guste esa película (o esta misma), no tiene ni puta idea de lo que tiene gracia y lo que no (pero sin rencor, eh).

De Tropic Thunder podría contaros algo de la trama, pero la verdad es que tiene poco sentido porque lo que de verdad tiene gracia son los gags y las situaciones que se dan. Podría resumirse rápidamente diciendo que es una evolución de Zoolander, y en modo regla de tres: «Tropic Thunder es al mundo de las películas lo que Zoolander es al mundo de la moda». El humor es el típico de Ben Stiller, situaciones absurdas que rozan lo surrealista, y diálogos que no se quedan atrás. A mi personalmente este humor ácido y absurdo me llega al alma.

Sé que no he dicho nada en concreto de la película, pero yo fui a verla sin saber apenas cuatro cosas del argumento y así me gustó mucho más, sin conocer el reparto ni nada. Y después de lo dicho, creo que a quien no le vaya a gustar ya lo irá sabiendo…

Por cierto, que las risas empiezan incluso antes de que la película propiamente dicha comience, hay que estar atentos a los trailers… Mi favorito fue el de «El callejón de Satán», protagonizada por Tobey Maguire y Kirk Lazarus. Ahí os queda:
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=k7imoiUCCWY[/youtube]

Los Macbook también lloran

O lo que es lo mismo, si les das una hostia considerable, le quedan marcas como a todo portátil de hijo de vecino. No es que esperarse que el portátil sólo por haber sido más caro que los anteriores fuese a conservarse inmaculado, pero simplemente no esperaba que el primer desperfecto que le fuese a causar fuese tan espectacular…

La historia es que estaba yo tranquilamente acostado en la cama, con el portátil enchufado a unos altavoces situados en una estantería por encima de la cama. Hasta ahí todo correcto y sin aparente peligro ni para el cacharro ni para mi… hasta que revuelvo sin darme cuenta los cables de los altavoces, de manera que empujan una navaja multiusos que había en la estantería hacia el borde de la misma. Todo un poco confuso, pero así fue la historia… cuando me di cuenta de que la navaja venía dispuesta a hacerme un chichón, me aparte rápidamente, congratulándome de mis reflejos.

Lo de darme cuenta de que si no había caído sobre mi cabeza lo habría hecho sobre algún otro sitio (entre las cosas a aplastar que había por la cama tenía móvil, iPod, portátil y ropa doblada) y ver el boquete causado en el anodizado aluminio del Macbook fue en un suspiro.

El resultado junto al causante (el material, no yo), a continuación

Y como extra digno de ser usado como prueba en un juicio por lo verídico del documento, un vídeo con la simulación del incidente…

Navajazo al Macbook from Adrián Moreno Peña on Vimeo.

Pero bueno, ahora es como los veteranos de guerra y tiene una historia que contar cuando se le pregunte por su cicatriz… (lo de arreglarlo no entra en mis planes, cambiar la carcasa es carísimo).

De vuelta de SPQR

Coliseo de cerca

Hoy mismo (técnicamente el post lo publicaré en unos minutos, con lo cual será mañana, pero podemos obviar esa disquisición) he vuelto de mi anunciado viaje por Roma. Mientras estuve allí, apenas cacé alguna wifi sin cifrar por la calle, los cibers eran bastante caros (y lo de andar metiendo mis datos en esos manoseados PCs no me acababa de convencer), así que he estado bastante aislado. Dado que en unas vacaciones ese es el objetivo, todo perfecto.

En el viaje, aparte de visitar el objetivo principal, Roma, pasé un par de días en Florencia. Es una ciudad relativamente pequeña (no llega a 400.000 habitantes), pero preciosa, muy cuidada y con auténticas perlas para un visitante que vaya un poco descuidado, como yo iba: la galería Uffizzi, Il Duomo, la basílica de Santa María del Fiore, etc. Al ser una ciudad de un marcado carácter cultural y estudiantil, me recordó bastante a Santiago de Compostela, aunque «a lo bestia».

Tras pasar por Firenze e ir acostumbrándose al italiano, que es tan parecido al español que apenas hay que apender unas palabras para poder hacerse entender (por ejemplo: pericolo, porca putana, io voglio una pizza napoletana, dove si trova il toilette), tocó visitar Roma. Y ahí fue cuando me sentí pequeño. Cada vez que me preguntan por la impresión que me dio, repito lo mismo, el sentimiento de grandeza que me causó. Fue grande en el pasado, inmensamente grande, y de ello quedan innumerables vestigios repartidos por toda la ciudad: las columnas, vasijas, paredes, templos, y demás hallazgos arqueológicos que van haciendo son tantos que se pueden encontrar en prácticamente cada plaza de la ciudad (eso cuando la plaza no es un resto arqueológico en sí misma). Aparte de la evidente historia del periodo clásico, que impresiona por lo que fue y por todo lo que aún queda de ella, es muy sorprendente la cantidad de arte que queda de la época Renacentista, pudiendo caminar por calles enteras que parecen sacadas de una galería de arte barroco. Hay momentos en los que realmente te deja sin palabras.

A cada paso que das en Roma encuentras algo digno de ver. Ya sea un yacimiento de la época imperial, un museo con artículos recuperados o una plaza del Renacimiento ideada o llena de esculturas de Miguel Ángel o Bernini, en los cuatro días que pasé en Roma pasé poco tiempo sin tener algo impresionante delante de mi. Y sino, entrar en cualquier pizzería o trattoría de barrio hace que se te olvide cualquier mal trago, porque la comida italiana que preparan en Roma es deliciosa. Creo que nunca volveré a ver a las pizzas como antes tras probar las pizzas de forno di legna italiana…

En parte aún siento que sigo en Roma, y aún tengo un poco desorganizado en mi cabeza el viaje. Culpa de ello lo tiene que mañana vuelva al trabajo y la rutina, mi cabeza querría seguir paseando por la zona de la Piazza di Spagna o dar una vuelta por los alrededores de la Piazza di Trevi. Suerte que aún quedan un montón de fotos por revisar, ayudarán a que la Ciudad Eterna haga honor a su nombre en mi memoria; y tranquiliza saber que volveré gracias a aquel céntimo que dejé en la Fontana di Trevi