No más llaves!

A veces tener un coche que tiene casi tantos años como tú tiene sus ventajas. Son pocas estas situaciones (consume mucho, no luce tanto, le faltan comodidades, etc), pero a veces compensa de verdad.

Uno de estos pros es la sencillez con la que están fabricados. Apenas lleva electrónica, funciona todo con mecánica y mecanismos simples, de manera que es mucho más fácil entender su funcionamiento. Pero esta sencillez no sólo se aplica al motor, sino que está presente en toda su carrocería… incluidos los seguros del coche.

Te puede pasar como a mi, que eres un poco despistado a la hora de sacar las llaves del contacto al aparcar y te las dejes dentro, con todos los seguros cerrados (alguien dirá ¿y el cierre centralizado?, a lo que yo diría… recuerda que tiene casi tantos años como yo ). Una vez te das cuenta, está la opción de abrir con la de repuesto. Pero si estás a 50km de casa, estás un poco más jodido. Siguiente opción que se te ocurre… romper el cristal y abrir. Semejante destrucción por un descuido.

Y luego, la tercera vía. Al ser tan sencillo el coche, retirando una protección de goma junto a la ventanilla (con la ayuda de una navaja, por ejemplo) puedes acceder al interior de la puerta. Entonces, usas un alambre curvado con forma de garfio para enganchar el mecanismo del seguro, levantarlo… y desbloquear la puerta. Tampoco voy a hacer un esquema con fotos o un “Cómo robar coches: el tutorial ilustrado”, que sino abrir mi coche por cualquiera que me lea sería más fácil que abrir un libro…

Y esto es lícito siempre que lo hagas en tu propio coche. Si lo haces sobre un coche ajeno, eres una ladrona de poca monta.