
La agnosia es la incapacidad para reconocer estímulos que antes se reconocían, sin que haya un deterioro en el sentido asociado. Hay varios tipos de agnosias: visuales, auditivas, táctiles, gustativas y olfatorias según el sentido afectado, o agnosias para colores, caras, objetos, caras, letras, música, dedos de la mano, etcétera según el tipo de material no reconocido.
La más estudiada es la agnosia visual, y dentro de estas una de las más llamativas es la incapacidad de reconocer caras: la prospagnosia. Está definida desde hace bastante poco, el término lo creó en 1947 el neurólogo alemán Joachim Bodamer, tras tratar en la IIGM a un teniente alemán que, tras recibir un disparo en la cabeza (y sobrevivir), era incapaz de reconocer rostros. Aunque se habían descrito casos desde el siglo XIX, el médico elaboró un informe de 47 páginas en el que la definía por primera vez como
La interrupción selectiva de la percepción de rostros, tanto del propio rostro como del rostro de los demás, los que pueden ser vistos pero no reconocidos como los que son propios de determinada persona.
Esta definición sigue vigente, porque define la afección sin diagnosticarla ni pronosticarla, pero ahora se conocen algunas características más.
Los avances hechos en el estudio de la prosopagnosia han ayudado mucho a entender cómo funciona el reconocimiento de caras. Dado que no es un desorden unitario (esto es, no afecta a todas las personas por igual), se ha sugerido que el reconocimiento de un rostro se da en distintas fases, siendo posible que se dañe cualquiera de ellas. Esta “evidencia”, ha sido muy importante para los que apoyan que hay un sistema específico en el cerebro para el reconocimiento facial. Esto es contraintuitivo para algunas personas, porque no somos conscientes de “ver” las caras de una manera especial o de una forma distinta a como vemos el resto del mundo.
También hay quienes discuten que la prosopagnosia sea un tipo especial de agnosia, y dicen que es un subtipo de la agonosia visual. No hay nada concluyente al respecto, aunque hay casos en los que los sujetos parecían estar específicamente afectados de prosopagnosia. Otros también defienden que esta afección puede estar relacionada con una incapacidad general para entender como las partes de un objeto forman su estructura.
Inicialmente se creía que la proporción de personas afectadas sería muy baja, y siempre relacionada con daños cerebrales y enfermedades neurológicas, pero ya en el siglo XXI se han encontrado evidencias a favor de una prosopagnosia congénita, en gente con incapacidad para reconocer y percibir caras. Los casos estudiados sugieren que esta forma del desorden puede ser muy variable según el individuo, y mucho más común que lo que se pensaba inicialmente (en torno al 2%). A veces también ha sido diagnosticado como un padecimiento psicológico, y también se sugiere que puede existir un caso un poco más ligero, y que afectaría a mucha más gente (en torno al 10% podría estar afectada), pero aún no hay estudios al respecto que lo avalen.
Algo que a mi me resultaba muy curioso sobre la prosopagnosia es que la gente que la padece es totalmente capaz de describir y reconocer por separado los elementos de una cara (nariz, ojos, boca, orejas, etc.), pero cuando se ponen en conjunto no es capaz de reconocer que están formando una cara.
Otra cosa curiosa es que hay gente que no es capaz de reconocer rostros femeninos pero sí los masculinos, o viceversa. Y algunos pacientes sí son capaces de percibir, borrosamente, las caras de su círculo más allegado (amigos, familia), aunque a veces no tienen tanta suerte y sí son capaces de recordar cosas puntuales (color de ojos o de pelo, forma de la cara, etc.), pero no el “contexto” de la persona.
Fuentes y más información:
- La foto es de la revista Wired, y es la modelo británica Zoe Hunn, que padece este transtorno. En esta misma revista hay un interesante artículo sobre esta afección, titulado “Ceguera facial”, con varios casos.
- Como siempre, las dos wikipedias (anglosajona y castellana).
- Documento sobre una conferencia titulada Procesamiento de caras: Bases Neurológicas, trastornos y evaluación, con interesantes datos acerca de los mecanismos cerebrales para el reconocimiento de rostros.
La conclusión que saco es que las investigaciones al respecto son muy recientes y, por ahora, escasas y no demasiado concluyentes. Seguro que se según se vaya estudiando y profundizando en este trastorno también se harán avances en el entendimiento que tenemos de varios procesos cerebrales, y acabaremos conociendo más como funciona ese gran desconocido, nuestro cerebro!



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