Supongo que todos pasamos por una época en la vida en la que nos apetece aprender a tocar a un instrumento. Rara es la persona a la que cuando le preguntas qué instrumento le gustaría saber tocar te responde que ninguno. Lo más común es la guitarra, más que nada por la ventaja de que la puedes sacar de paseo tanto en una excursión hippy como agenciarte un can y hacerte un perroflauta; el piano también anda arriba en preferencias, y luego ya caemos a cosas más exóticas como el violín, el saxofón, el corno inglés o lo que sea.
Yo tenía esa ilusión desde que era un jovenzuelo, y lo que más cerca se me cruzó fue la guitarra… algo que descarté porque la guitarra que había en casa era para diestros, la usaban diestros, y no iba a ponerme a tocar los huevos yo dejándole con una guitarra al revés por mi zurdera.
Así, ese quiero y no puedo se ha mantenido latente hasta que un día, tras ver Juno, se me ocurrió una feliz idea: debería comprarme una guitarra para zurdos. Luego retoqué un poco la idea y el instrumento ganador de mi interés fue… ¡el bajo eléctrico!
Mi apuesta por el bajo no es tan aleatoria como podría parecer…
- Para empezar, es una elección cercana a la original idea de la guitarra, pero en versión 4 cuerdas.
- Otra razón es que me hace ilusión lo de hacer música con gente que comparta gustos musicales, grupo en el que encaja Freixo (compatibilidad media, según last.fm). Dado que el individuo ya tiene guitarra y sabe tocarla, ese puesto ya está cubierto.
- Me he estado fijando y me gusta el papel que desempeña en la música que me gusta (mayormente rock alternativo, y cualquier cosa del universo indie).
- Soy un poco idiota, y que tenga cuatro cuerdas en vez de las seis de la guitarra hace que me parezca más fácil.


