Mi colega Gumersindo

El otro día curioseando en casa de freixo descubrí lo que para él sería el típico juguete olvidado de cuando eres pequeño… pero yo en realidad encontré a un amigo. Intenté comprar su libertad a su tirano opresor, pero cuando las negociaciones parecía que no llevarían a un acuerdo (y yo ya estaba tanteando los 100€), el dueño tuvo que ceder y reconoció su libertad. Y así me conoció Gumersindo, mi colega de viajes y aventuras y musa de la fotografía.

Con él he pasado grandes momentos: cenando, en los postres (especialmente sugerente fue su interpretación de American Beauty), jugando al Trivial, de paseo… ¡Qué de recuerdos!

Si creéis que estoy medio pirado, que sepáis que en internet hay un montón de fans de las muñecas Blythe, esas que son un poco cabezonas y tienen ojos grandes que parecen observarte. Les compran ropa y todo, y cuando las llevan de paseo les sacan fotos en poses molonas…

A mi no me acaba de convencer lo de cargar por ahí con una muñeca, y mi colega Playmobil Gumersindo me parece mucho más molón, además de que los complementos que puede llevar son mucho más baratos. Ah, y además cabe en mi bolsillo y con él puedo proyectar mi odio al mundo (nadie se podría enfadar con un click, por muy sincero que sea)… son todo ventajas!

La muerte de Papá Noel

La muerte de Papá Noel

Cuando tienes poco cuidado en colgar tu tópico muñeco de Papá Noel por la ventana, puedes acabar por componer la siniestra escena del ahorcamiento del mismo. O quizás el vecino protestaba por el exceso de espíritu navideño y el ansia consumista de las fechas, o simplemente es más de los Reyes Magos (o, aún más raro, del neoicono navideño gallego, O Apalpador).

Coimbra, la estudiantil

La otra ciudad en la que pasamos unos días (dos, en realidad), tras pasar por Oporto, fue Coimbra. De nuevo esta ciudad tiene unas cuestas que da gusto verlas (o miedo, según lo cansado que vayas), pero la sensación que da es diferente. Es algo más pequeña que Oporto, y su ambiente y orientación es bastante distinta. Mientras que Oporto es una ciudad industrial, Coimbra es la ciudad de la Universidad, y ésta tiene mucho peso en cómo evolucionó la ciudad y aún lo tiene hoy en día.

Esta ciudad me recordó en muchos aspectos a Santiago de Compostela. En ambas la Universidad tiene un peso muy importante en el desarrollo de la ciudad, y debido a ellas ambas ciudades cuentan con una gran presencia de estudiantes, que contribuyen en gran medida a «dar vida» a las ciudades. También coinciden en que ambas tienen una parte histórica bastante cuidada, y son uno de sus principales atractivos turísticos. En lo que gana Santiago es en la catedral, desde luego, pero en Coimbra intentan compensar esto teniendo dos. Si no ganan en calidad, al menos en cantidad…

Como decía, en Coimbra una de las cosas que vale la pena ver es la zona histórica, ya que las distancias son aún menores que en Oporto, y pasear por las callejuelas se hace bastante agradable (descontando el tema de las cuestas arriba). La ciudad tuvo un pasado medieval bastante importante, siendo capital en determinadas épocas, y los restos de la época están bastante bien cuidados. Lo que merece la pena ver sí o sí es la Universidad, que fue residencia real, y es impresionante – de hecho, dado su interés como atracción turística, venden unas entradas para poder ver determinados edificios de la Universidad (la Iglesia, la Biblioteca, un salón de actos, unos balcones con vistas impresionantes de la ciudad y la prisión).

Lo de que una Universidad tenga prisión suena raro, y el origen es bastante curioso. Esto se debe a que antiguamente la Universidad tuvo su propio fuero, y tenían derecho a encarcerlar a quienes incumplían sus normas. Por lo visto uno de los inquilinos de estas celdas eran aquellos que atentasen contra la cultura destruyendo libros…

Otra de las curiosidades que se ven al pasear por Coimbra son las Repúblicas, que incluso salen marcadas en las guías turísticas (por cierto que las guías municipales tienen el detalle de incluir las coordenadas GPS junto a las atracciones turísticas). Las repúblicas son un vestigio heredado desde la Edad Media, y son colegios mayores autogestionados por los estudiantes. Se organizan de una forma muy abierta, y las decisiones son tomadas de modo democrático, además de que el trabajo se reparte entre todos los miembros de la república. Las distintas áreas de trabajo se reparten en «ministerios», cada uno contando con un ministro encargado de su coordinación. Desde fuera parecen casas okupas, por su estética muy punk, con muchas consignas escritas en ellas y adornos bastante curiosos (por ejemplo: teclados de ordenados, muñecos antiguos, triciclos, batidoras… y cualquier cosa que se pudiese colgar de la fachada!).

La ciudad me dejó también muy buen sabor de boca por otra razón, y es que me gusta sacar fotos a los stencils que veo, y la ciudad estaba plagada de ellos (más que probablemente, por el movimiento estudiantil y de las repúblicas, que tuvieron a bien decorar así su ciudad).

De nuevo, pongo unas cuantas fotos para hacer más ameno el texto y veáis que no miento tanto :)

Coimbra
Uno de los edificios de la Universidad
Coimbra
Una república (la de Kágados, en concreto), con su decoración modelo "DIY"
Coimbra
Una callejuela de la parte histórica. Como no, en cuesta :-)
Coimbra
Uno de los arcos de la muralla antigua, bien conservado (el edificio de arriba era un museo de la ciudad)

Oporto, la decadente

Tras haber pasado unos días en Oporto, la impresión que me dejó fue buena, pero también decadente. Callejeando un poco se encuentran muchos negocios cerrados, edificios preciosos abandonados que se caen por falta de uso, calles descuidadas, que evidencian que la ciudad tuvo un pasado mejor que el presente. Aunque hay algunos que parece que llevan así siglos, hablando con un lugareño descubrimos que gran parte de los cierres son bastante recientes (víctimas de la famosa crisis, por lo visto). Pero a pesar de ello, la ciudad no pierde su atractivo, es una ciudad bonita a pesar del deterioro que sufre, y las distancias no son demasiado grandes en el centro (se puede visitar gran parte paseando, y de paso haces piernas…).

Pero la ciudad tiene otros atractivos. A pesar de ser una ciudad importante de Portugal (es la segunda mayor), los precios son bastante razonables en las zonas turísticas (es perfectamente asequible tomarse algo en una terraza junto al río sin lamentarse al pagar), incluyendo el alojamiento y la gastronomía local, que además está bastante bien.

En cuanto a cómo es la ciudad en sí, está estructurada en dos partes bien diferenciadas, una a cada lado del río Duero (Douro para los locales), y que históricamente influyó determinantemente en la estructura de la ciudad. En el lado del norte están las bodegas, un bonito paseo fluvial y prácticamente poco más, mientras que en el lado sur es donde está el grueso de la ciudad, incluyendo museos, alojamientos, restaurantes y calles pintorescas para visitar. De una u otra forma, algo que probablemente os toque si estáis por allí es subir cuestas como cosacos, porque el lado sur está establecido en una zona con un gran desnivel que cae hacia el río… (al principio igual no se nota tanto, pero después de cinco subidas con sus correspondientes bajadas empiezas a maldecir al que emplazó allí la ciudad – como decía, es una buena ciudad para hacer piernas xD).

Como punto negativo de ser una ciudad importante, tiene a su ejército de «asistentes de aparcamiento», vamos que está plagado de gorrillas. O, como les llaman allí, arrumadores (o politoxicómanos, según el cariño que les tengan). Si vas en coche, una alternativa son los aparcamientos de pago (que, curiosamente, establecen las franjas de precios por cuartos de hora), que según te alejas de la zona de la ribera del río (la más turística) son más asequibles y algunos tienen descuentos por dejar el coche 24h (en torno a 12€), y otra opción es el aparcamiento en la calle (con el engorro de ir periódicamente a renovar el ticket y, si toca, abonar la tasa gorrilla).

Como dicen lo de una imagen vale más que mil palabras, cuatro fotos valen más que la parrafada que he soltado:

Oporto
De día, calles pintorescas y muchas cuestas que dan al río

Oporto
De noche, un bonito paseo con una iluminación muy maja

Oporto
La otra orilla: bodegas a montones, más paseo fluvial agradable y barcos para turistas (el recorrido bajo los puentes mola)

Oporto
Oporto en detalle: casas vacías, descuidadas o semiabandonadas. Tienen su encanto...