Villancicos

Partamos de la base de que la Navidad apesta. Al menos en la forma en la que se celebra actualmente, una oda al consumismo (regalos que nadie espera ni quiere, hechos por obligación y que no te hacen ilusión… excepto alguno que esperases con especial ilusión, ya sea por el regalo o por recibirlo de alguien realmente especial). Vale que al menos tiene el pase de unas vacacioncillas en las que cada uno puede hacer lo que más le guste.

Pero aparte de la pérdida del espíritu inicial, convirtiéndose en una celebración pervertida, va acompañada de tradiciones que acaban de hacerla inaguantable. Una de estas horrendas tradiciones son los villancicos. No hablo de canciones más o menos decentes hechas para ensalzar esos falsos sentimientos que nos embargan en estas fechas, sino de esas alegres cancioncillas de animadas letras y ritmos fáciles y asequibles para todo el mundo cantadas por siniestros niños surgen en esta época del año para hacer más ¿feliz? nuestra existencia… o quizás para recordar el horrible niño que todos hemos sido (yo no era tan odioso como estos afeminados cantores, al menos eso quiero creer).

Lo malo es que hay gente a la que le gustan y todo (los casos de golpes en la cabeza cuando eres bebé tienen consecuencias, esta es una de las maneras en la que salen a la luz), y tratan de contagiar (cual herpes) su afición. Así que los cantan y tararean a todas horas, los ponen en los altavoces de la ciudad, en el hilo musical del autobús o los programan en la radio en el momento menos esperado, y por mucho que trates de evitarlos acabas por oír accidentalmente alguno. En ese momento tienes que ser fuerte, no dejarte llevar y llenar tu cabeza con algún otro pensamiento alejado de esa melodía tan tarareable, como cuando luchas por no llorar al oír reggeton, exacto… o si no, acabarás cantando en familia, acompañado por una entrañable pandereta y en casos de lujo navideño, hasta una zambomba. Si eres sordo, estos días olvídate los audífonos en casa, habrá gente que te envidie, aprovecha estas fechas para sentirte especial.

Feliz Navidad.

Otra de errores

Internet Explorer da un extraño error a veces al cargar este blog, al menos en mi banco de pruebas, que se limita a mis dos PC’s con la versión Professional, uno con IE6 y otro con IE7… No consigo encontrar una manera en la que se reproduzca el 100% de las veces, así que no sé exactamente qué provoca el error. Lo malo es que es tan explícito como esto:

Internet Explorer no puede abrir el sitio http://bloqnum.com

Operación anulada

Pues vale.

Según he leído puede que sea por una cookie que el navegador considera errónea y rechaza, pero no acabo de explicarme esto… Aunque nadie sepa por qué se da, al menos dejaré constancia de mi estupor…

Error

Minilogue – Hitchhikers choice

El siguiente videoclip no destaca por la canción que, a decir verdad, es una electrónica bastante poco llamativa. Pero el videoclip, realizado por Ljudbilden & Piloten (a pesar de lo que parece es un solo tío) sí es bastante curioso. Con algo tan simple como una «pizarra vileda» (de las de usar con rotuladores), y una cámara ha hecho un vídeo extraño, pero que gracias a su constante movimiento te atrapa.

Visto en Llámame Lola.

El Rey tiene algo que deciros…

Parece que se ha filtrado el vídeo del mensaje de Nochebuena de nuestra Alteza de este año, seguro que por algún contubernio llevado a cabo por enemigos de la patria. Aún así, seguidores de nuestro prohombre, ¡disfrutad de su mensaje!

A todos los españoles, especialmente a Quijote…

La verdad es que a partir de cierto punto no he podido parar de reír, y me ha encantado el detalle de God save the Queen de los Sex Pistols al final!

Vía Menéame.

Niebla

La niebla tiene algo especial. No está asociada especialmente a una temperatura (hay días con niebla templados o incluso cálidos, a pesar de que el húmero contacto de la niebla siempre sea refrescante), y lo mismo puede salir en un amanecer muy lluvioso que en una tarde calurosa a última hora. Pero lo que tienen en común todos ellos son el ambiente de misterio y de tranquilidad que no es capaz de transmitir ningún otro fenómeno meteorológico.

Quizás esta fascinación por algo tan común (en la zona de Santiago es más que cotidiana) venga de mi atracción por las nubes, a las que encuentro muy estéticas. De hecho cuando era pequeño me ilusionaban los días en los que al despertarme veía a través de la ventana de mi cuarto los bancos de niebla moviéndose lentamente, para poder bajar a la calle a poder meterme dentro de las nubes… Otra opción es que mi querencia venga dada por un deseo oculto de esconderme, de escapar, de deslizarme sin ser visto… pero no, que yo soy más simple que eso y mis misterios mucho más sencillos.

En fin, reflexiones absurdas para poner tres bonitas fotos de paisajes nebulosos.

Lo único malo que podría tener sería no encontrar lo que buscas… pero yo haría cualquier cosa por encontrarte.