Iwanemo: ahora vas y lo cascas

Este fin de semana un compañero del equipo me comentó la pifia que se había largado un jugador de la selección escocesa y flipé en colores con lo que me contó. Hoy al ver este divertido recopilatorio en Marca lo he recordado y he podido ver el no-gol… Ciertamente fue como me explicaron, parece que es un efecto óptico, no cabe en la cabeza que no haya metido el balón en la portería xD
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=WgKBHll8fUc[/youtube]
De los otros goles que han puesto en el artículo, me quedo con el de Abreu. Puede que no sea tan obvio como otros, pero el comentarista le da el toque que le hace falta para pasar a la historia… y para fichar por el Depor xD
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=0vgXkTRPIrY[/youtube]

¡Por lo menos tres veces más grande!

El visionario Derek Zoolander

—¡Le presentamos el centro ‘Derek Zoolander’ para niños que no saben leer chachi!
—¡Pero cómo quieren que aprendan a leer si ni siquiera caben dentro del edificio! ¡Por lo menos tiene que ser tres veces más grande!

The Blows

Me encanta la música en directo, pero me gusta más aún cuando por un precio de ganga puedes ver una pedazo de actuación como la que he visto hoy. Por sólo 9 euros en la Sala Nasa de Santiago he podido ver a una de las bandas españolas más interesantes de la música independiente, The Blows.

La Sala es lo suficientemente pequeña como para que puedas estar a un metro de la banda, pero sin que llegue a dar la sensación de estar en un sitio enano. Gracias a no ser un sitio más grande pude disfrutar mucho más del concierto, ya que podía ver desde mi lado como tocaron los dos bajistas: primero Sara Novo, la bajista de Dirty Socks y luego el bajista de The Blows (cuyo nombre no he conseguido encontrar, una pena). Ambos eran buenos, y está bien ver hasta donde se puede llegar tocando el bajo…

Y bueno, como en realidad lo que quería era poner una canción (eso lo cumplo a continuación con «Sin City lies», espero os guste) y comentar cuánto nos habían cundido la entrada al señor freixo y a mi, porque encima de ver el concierto se regaló ropa de Merc, los patrocinadores del evento, por doquier… Para saber más del concierto siempre podéis pasar por Dosis Musical donde he dejado una crítica más larga del concierto en sí. Esto no deja de ser autobombo, pero ya me diréis que esperáis en mi propio blog, si no me bombeo yo a ver quién lo hará…

Librería Pirola

La foto esta para muchos no tendrá demasiada gracia, pero si previamente explico que «pirola» significa «polla» en gallego, os iré poniendo en situación y os explicaréis la risa floja que me entró al ver el establecimiento…

La vi en Florencia, por si alguien la quiere convertir en un fálico destino de peregrinación o alguna otra cosa rara…

Tropic Thunder

El otro día fui a ver Tropic Thunder con varios amigos y lo pasé genial. Creo que nunca me había reído tanto en el cine…

La película tiene como trasfondo una crítica corrosiva al mundillo de las superestrellas de Hollywood y, sin mencionar directamente a ningún actor más allá de obvias referencias, no deja títere con cabeza. Sólo por algunas de las escenas en las que se meten con Hollywood, la película valdría la pena. Pero está dirigida y escrita por Ben Stiller, y para cualquiera al que le hayan gustado sus comedias no sé que coño hace leyéndome si aún no la ha visto: corre al cine!

Útil e imprescindible es en este momento recordar su película más representativa, Zoolander: además de escribir su guión, la dirigió y actuó en ella. Dado que Tropic Thunder repite roles (actua-dirige-escribe-produce), es bastante probable que a quien le haya gustado Zoolander, esta le vuelva a gustar igual o incluso más. Y cabe recordar que a quien no le guste esa película (o esta misma), no tiene ni puta idea de lo que tiene gracia y lo que no (pero sin rencor, eh).

De Tropic Thunder podría contaros algo de la trama, pero la verdad es que tiene poco sentido porque lo que de verdad tiene gracia son los gags y las situaciones que se dan. Podría resumirse rápidamente diciendo que es una evolución de Zoolander, y en modo regla de tres: «Tropic Thunder es al mundo de las películas lo que Zoolander es al mundo de la moda». El humor es el típico de Ben Stiller, situaciones absurdas que rozan lo surrealista, y diálogos que no se quedan atrás. A mi personalmente este humor ácido y absurdo me llega al alma.

Sé que no he dicho nada en concreto de la película, pero yo fui a verla sin saber apenas cuatro cosas del argumento y así me gustó mucho más, sin conocer el reparto ni nada. Y después de lo dicho, creo que a quien no le vaya a gustar ya lo irá sabiendo…

Por cierto, que las risas empiezan incluso antes de que la película propiamente dicha comience, hay que estar atentos a los trailers… Mi favorito fue el de «El callejón de Satán», protagonizada por Tobey Maguire y Kirk Lazarus. Ahí os queda:
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=k7imoiUCCWY[/youtube]

Los Macbook también lloran

O lo que es lo mismo, si les das una hostia considerable, le quedan marcas como a todo portátil de hijo de vecino. No es que esperarse que el portátil sólo por haber sido más caro que los anteriores fuese a conservarse inmaculado, pero simplemente no esperaba que el primer desperfecto que le fuese a causar fuese tan espectacular…

La historia es que estaba yo tranquilamente acostado en la cama, con el portátil enchufado a unos altavoces situados en una estantería por encima de la cama. Hasta ahí todo correcto y sin aparente peligro ni para el cacharro ni para mi… hasta que revuelvo sin darme cuenta los cables de los altavoces, de manera que empujan una navaja multiusos que había en la estantería hacia el borde de la misma. Todo un poco confuso, pero así fue la historia… cuando me di cuenta de que la navaja venía dispuesta a hacerme un chichón, me aparte rápidamente, congratulándome de mis reflejos.

Lo de darme cuenta de que si no había caído sobre mi cabeza lo habría hecho sobre algún otro sitio (entre las cosas a aplastar que había por la cama tenía móvil, iPod, portátil y ropa doblada) y ver el boquete causado en el anodizado aluminio del Macbook fue en un suspiro.

El resultado junto al causante (el material, no yo), a continuación

Y como extra digno de ser usado como prueba en un juicio por lo verídico del documento, un vídeo con la simulación del incidente…

Navajazo al Macbook from Adrián Moreno Peña on Vimeo.

Pero bueno, ahora es como los veteranos de guerra y tiene una historia que contar cuando se le pregunte por su cicatriz… (lo de arreglarlo no entra en mis planes, cambiar la carcasa es carísimo).

Invocando a Satanás en el Vaticano

Desde que Ratzinger de Santander habita en el Vaticano el Infierno está mucho más cerca de la sucursal de la Secta Católica, pero faltaba por comprobar in situ si la integración de ambas corporaciones estaba suficientemente avanzada como para perder antiguos prejuicios de los unos por los otros. Así que allí estuve yo de enviado especial al Vaticano, para comprobar qué pasaría si invocaba al Señor de las Tinieblas desde la sede papal… ¿me cogería Ratzinger?

No! El Anticristo era un tal Giovanni…

De vuelta de SPQR

Coliseo de cerca

Hoy mismo (técnicamente el post lo publicaré en unos minutos, con lo cual será mañana, pero podemos obviar esa disquisición) he vuelto de mi anunciado viaje por Roma. Mientras estuve allí, apenas cacé alguna wifi sin cifrar por la calle, los cibers eran bastante caros (y lo de andar metiendo mis datos en esos manoseados PCs no me acababa de convencer), así que he estado bastante aislado. Dado que en unas vacaciones ese es el objetivo, todo perfecto.

En el viaje, aparte de visitar el objetivo principal, Roma, pasé un par de días en Florencia. Es una ciudad relativamente pequeña (no llega a 400.000 habitantes), pero preciosa, muy cuidada y con auténticas perlas para un visitante que vaya un poco descuidado, como yo iba: la galería Uffizzi, Il Duomo, la basílica de Santa María del Fiore, etc. Al ser una ciudad de un marcado carácter cultural y estudiantil, me recordó bastante a Santiago de Compostela, aunque «a lo bestia».

Tras pasar por Firenze e ir acostumbrándose al italiano, que es tan parecido al español que apenas hay que apender unas palabras para poder hacerse entender (por ejemplo: pericolo, porca putana, io voglio una pizza napoletana, dove si trova il toilette), tocó visitar Roma. Y ahí fue cuando me sentí pequeño. Cada vez que me preguntan por la impresión que me dio, repito lo mismo, el sentimiento de grandeza que me causó. Fue grande en el pasado, inmensamente grande, y de ello quedan innumerables vestigios repartidos por toda la ciudad: las columnas, vasijas, paredes, templos, y demás hallazgos arqueológicos que van haciendo son tantos que se pueden encontrar en prácticamente cada plaza de la ciudad (eso cuando la plaza no es un resto arqueológico en sí misma). Aparte de la evidente historia del periodo clásico, que impresiona por lo que fue y por todo lo que aún queda de ella, es muy sorprendente la cantidad de arte que queda de la época Renacentista, pudiendo caminar por calles enteras que parecen sacadas de una galería de arte barroco. Hay momentos en los que realmente te deja sin palabras.

A cada paso que das en Roma encuentras algo digno de ver. Ya sea un yacimiento de la época imperial, un museo con artículos recuperados o una plaza del Renacimiento ideada o llena de esculturas de Miguel Ángel o Bernini, en los cuatro días que pasé en Roma pasé poco tiempo sin tener algo impresionante delante de mi. Y sino, entrar en cualquier pizzería o trattoría de barrio hace que se te olvide cualquier mal trago, porque la comida italiana que preparan en Roma es deliciosa. Creo que nunca volveré a ver a las pizzas como antes tras probar las pizzas de forno di legna italiana…

En parte aún siento que sigo en Roma, y aún tengo un poco desorganizado en mi cabeza el viaje. Culpa de ello lo tiene que mañana vuelva al trabajo y la rutina, mi cabeza querría seguir paseando por la zona de la Piazza di Spagna o dar una vuelta por los alrededores de la Piazza di Trevi. Suerte que aún quedan un montón de fotos por revisar, ayudarán a que la Ciudad Eterna haga honor a su nombre en mi memoria; y tranquiliza saber que volveré gracias a aquel céntimo que dejé en la Fontana di Trevi