Desde hace un mes aproximadamente tengo unas lentillas. No las uso en el día a día, de hecho tampoco uso las gafas ya que la dioptría de miopía que tengo hace que sólo las eche en falta para conducir de noche, pero para los usos ocasionales y puntuales que les doy (hacer deporte, usar las gafas de sol sin graduar y lentillas, ir a conciertos, por ejemplo) van muy bien.
La experiencia de llevarlas es bastante buena: son menos aparatosas que las gafas (solamente hay que llevar un poco de líquido aséptico, y cuando las tienes puestas no te enteras), tienes un campo de visión mucho más amplio (se agradece bastante al hacer deporte, ves bien en la totalidad del ángulo de visión), etc. Si acaso, las primeras veces es un poco rara la sensación de llevarlas puestas, y se hace un poco difícil conseguir ponerlas a la primera.
Y precisamente el “truco” que recién he aprendido por analogía(vamos, que se lo vi hacer a kurrilera y lo copié) tiene que ver con cómo ponerlas. Es bastante estúpido y obvio, pero ha hecho mi vida mucho más sencilla. Según había leido y me habían explicado, el proceso para ponerse las lentillas era básicamente situar la lentilla en la punta del dedo, abrir el ojo lo máximo posible (tirando con la otra mano del párpado para mantenerlo abierto), mirar hacia otro lado y listo, poner la lentilla encima del ojo. Pero en este proceso había un paso que estaba dificultando mi proceso, y es que la lente se me quedaba pegada al dedo. Aunque yo daba por hecho que esto era por algo que yo hacía mal, resulta que la solución es fastidiosamente sencilla: secar el dedo que se usa para poner la lentilla.
Y es fastidioso porque es algo tan estúpido que nadie se le había ocurrido explicarme… y a mi aún no se me había ocurrido probar. Así que ya sabes, querido lector, puede que leerme ahora te ahorre varios minutos en tu proceso de puesta de lentillas en el futuro, simplemente ¡recuerda secar la punta del dedo!





![Cierra la información [x]](http://bloqnum.com/wp-content/themes/bloqtheme/images/cerrar.jpg)