Un Puñado de Dólares: La Historia de un Préstamo Kiva from Kieran Ball on Vimeo.

Hasta este año apenas había hecho alguna donación, si acaso quizás euros sueltos a través de paypal a algún desarrollador de programas que usaba, pero poco más. Un poco por pereza, otro tanto por no saber a quien donarlo, y otra parte por egoísmo. Ahora hago más donaciones pequeñas a desarrolladores independientes, sobre todo a los que liberan su código, y a alguna ONG que permite pagos mediante Paypal o Google Checkout, porque me resulta muy cómodo. Además, me animé a usar una opción muy interesante para los que queráis donar algo de dinero, Kiva.

Desde hace un tiempo conocía el proyecto de Kiva, y cuando unas semanas decidí donar parte del dinero que saco con la publicidad del blog me pareció un sitio muy interesante para realizar donaciones. La idea es distinta a las donaciones tradicionales, en las cuales das dinero a una ONG para que lo gestione, o directamente a quien lo necesita para que disponga de él. Básicamente, consiste en una plataforma de micropréstamos, a la cual pueden acceder las personas que requieran de cierto dinero para afrontar algún proyecto para solicitarlos, y las personas que quieran donar algo aportarán parte del préstamo que solicita una de las personas.

La gente que accede a Kiva suele tener algún proyecto, ya sea en solitario o comunitario, para el cual requiere una inversión. A veces es para ponerlo en marcha, otras veces para renovarlo, o simplemente para darle continuidad. Los proyectos son de todo tipo, desde gente que requiere dinero para poder organizar la boda de su hija a comunidades de mujeres que quieren construir un centro vecinal, o pequeños empresarios que quieren comprar material para emprender un negocio con el que poder salir adelante.

Los solicitantes acceden a la solicitud de un préstamo a través de los “Socios de campo” de Kiva, que son organizaciones a las cuales acudirán para solicitar el préstamo que necesiten. Esta organización creará el perfil del emprendedor en la web, describiéndole a él y al proyecto, y a partir de entonces los usuarios de Kiva pueden acceder a él y aportar una parte de lo que se solicita. La entidad a través de la cual se presenta el proyecto sirve para evaluar el riesgo del préstamo en el que se considere “invertir”, ya que se puede acceder a las estadísticas de la organización.

Una vez se recolecta el dinero necesario dentro del plazo establecido, Kiva da el dinero al emprendedor, que iniciará su actividad. Al cabo de un tiempo, siempre que le sea posible, la persona empezará a devolver poco a poco el dinero que le ha sido prestado, de modo que se puede reinvertir en otros préstamos.

La idea de Kiva me gusta porque permite realizar las ideas de gente que de otra forma tendría muy difícil el acceso a créditos bancarios. Además, al conocer exactamente en qué se gasta el dinero que se dona, se puede escoger el perfil de proyecto que se quiere apoyar. Y además, si después se consigue el dinero de vuelta, se puede reinvertir el dinero en otro proyecto…

Por cierto que me ha dado por contar cómo va esto al usar la página de donaciones que ha montado Google para aportar algo a UNICEF o CARE en los trabajos más urgentes en Haití. El pago se hace a través de Google Checkout, se puede especificar lo que se quiera y no hay más costes además de lo que se quiera donar. Mi aportación puede que ni siquiera se note demasiado, pero supongo que si todo el mundo pusiese un poco, las organizaciones que intentan ayudar allí lo tendrían un poco más fácil…