
Quien dijo que el tiempo es oro no podría tener más razón. Los días se me hacen cortos, mucho más de lo que me gustaría, y tengo que estar constatemente sacrificando cosas para poder hacer lo que más me apetezca. Así, inconscientemente, me voy viendo obligado a ir elaborando mentalmente una lista de mis actividades favoritas, esas que aunque tenga poco tiempo prefiero hacer, aunque sea haciendo malabarismos con mi horario.
Encima, un par de veces al año mi actividad vital se ve mermada para alimentar al cerebro con conocimientos que, en la mayoría, no me interesan demasiado y acabaré por arrinconar. Las asignaturas que sí me han gustado las he ido mirando a lo largo del curso, incluso mirando cosas no obligatorias, por resultarme interesantes sus contenidos. Pero luego están otras que, por ahora, me aburren tanto como para que les dedique el tiempo estrictamente necesario y ni un segundo de más (seguro que cuando trabaje es útil que conozca la ISO 12207, pero ahora mismo me la suda bastante, la verdad).
Pero me desvío, yo no quería hablar de los exámenes ni sobre las peores asignaturas que tengo, sino del tiempo… Me gustaría tener tiempo para poder hacer más deporte, quedar con amigos que no veo hace tiempo y me apetece ver, pasar más tiempo con quien más quiero (este tiempo sí que vale más que el oro) o, simplemente, perderlo mirando el paisaje desde el balcón mientras oigo música. De hecho, me encanta dormir y no me gusta la sensación de tener sueño, pero lo combato con cafeína/teína por poder estar activo una o dos horas más cada día.
Al principio pensaba que si el día tuviese, pongamos, un par de horas más se solucionaría el problema en parte, pero en realidad me imagino que simplemente se extendería. Encontraría aún más cosas que hacer y pediría un día de treinta horas…
¿En qué gastáis vuestro tiempo por encima de todo?
En fin, vuelvo a priorizar mi día, se me acaba el tiempo para reflexiones inútiles.