Para que engañarnos, llevaba años sin pagar por un disco de los que escucho. También es cierto que en cuanto tengo ocasión voy a los conciertos de los grupos que me gustan y pago la entrada (aunque en algunos casos no haga falta para oírles igual de bien). Y luego incluso les compro algo de merchandising. Realmente considero que al grupo le beneficio más yendo a su concierto y comprándoles algo que pagando su CD, y no tengo ningún cargo de conciencia por hacerlo así.
Hay varias razones por las que no compro cedés. No me gusta alimentar a la industria musical que luego nos demanda y acosa por descargar música. No me gusta tener comprar y luego ripearlo para oírlo a gusto en mi ordenador. Aquí volvemos al primer punto, ya que no me gusta que me llamen pirata por usar algo que he comprado. Pero, básicamente, me resultan caros. No podría pagar toda la música que oigo.
Lo que tengo muy claro es que el discurso de víctimas de las discográficas de víctimas, con el mensaje de «Estáis matando la música» es falso. Desde siempre ha habido músicos, y la desaparición de las corporaciones que se aprovechan de los músicos y de su trabajo no implica que éstos dejen de hacer lo que saben. Puede que desde hace un tiempo sean útiles e incluso necesarias para distribuir y promocionar la música, pero en la medida en que los tiempos cambian y el propio autor es capaz de asumir la distribución de su producto, deja de necesitarlos. Y, de paso, se queda con el pastel entero, sin tener que pelearse con la compañía por unas cuantas migajas.

Y esto lo ha visto Radiohead. Son un grupo alternativo, tanto musical como políticamente, a pesar de que hasta ahora estaban en una gran discográfica (EMI para más señas). Ahora gracias a todos sus fans pueden permitirse sacar su nuevo disco como lo van a hacer: cobrando la voluntad. El debate sobre el precio justo para un disco es muy complicado, porque cada uno tiene una opinión, y se pueden encontrar puntos de vista opuestos en el propio artista, en el fan casual, en el fan absoluto, etc. Así que usan la fórmula que desde siempre han usado los músicos callejeros, que cada uno pague lo que quiera, si es que quiere pagar.
En la web del disco nuevo, titulado In Rainbows, se pueden comprar dos versiones del álbum. Una es la descarga, por la que puedes pagar lo que quieras (empezando por 0€), y la otra es el pack con el disco y vinilos. El pack tiene precio fijo, 40 libras gastos incluidos, pero no tienes por qué pagar por el disco si no quieres.
Me parece cojonudo. Yo he pagado 2 libras por un disco que de otra manera me hubiese descargado sin pagar un duro, así que son 2 libras que se llevan mías directamente y sin intermediarios. De haber comprado su disco eso sería más o menos lo que se llevarían, así que tampoco me parece que les esté pagando de menos, pero eso es lo bueno de su fórmula, cada uno paga lo que cree justo. Y así todos acaban contentos.
Aún queda saber qué tal les saldrá la jugada, pero yo me huelo que esto va a ser un exitazo. Aparte del montón de seguidores que tienen, con este movimiento se aproximan a aún más, y yo sigo creyendo que la gente no son unos pendejos electrónicos porque sí, la gente pagará lo que crea justo por su descarga.