Obsolescencia Planificada: una ingeniería poco ética

La obsolescencia planificada es el proceso por el cual un producto o servicio se vuelve obsoleto o no funcional tras un período de tiempo calculado por el fabricante. La obsolescencia planificada tiene un potencial considerable para beneficiar al fabricante dado que el producto va a fallar en algún momento, poniendo bajo presión al consumidor para que adquiera otro producto nuevamente,1 ya sea del mismo productor (mediante la adquisición de una parte para reemplazar y arreglar el viejo producto o mediante la compra de un modelo del mismo más nuevo), o de un competidor, factor decisivo que también se prevé en el proceso de obsolescencia planificada.

Más en la wikipedia (obsolescencia planificada / planned obsolescence), incluyendo la clasificación por tipos (técnica/funcional, baterías propietarias, obsolescencia sistémica y de estilo).

iPod con clickwheel, un caso investigado por su tendencia a fallar a los 18 meses
iPod con clickwheel, un caso investigado por su tendencia a fallar a los 18 meses

Es algo que me molesta bastante en según que casos, sobre todo en los que el aparato/servicio en cuestión sigue valiéndome y no siento la necesidad de cambio a la que me impulsa el fabricante. Esto produce una sensación bastante contradictoria: por un lado, está la repugnante estrategia del fabricante (por lo calculado del proceso) de intentar forzarte a adquirir un nuevo modelo a la fuerza, haciendo que el producto falle o se quede viejo (a propósito), y por el otro lado está la satisfacción con el producto que hace que tenga suficiente apego hacia él como para no interesarme demasiado el cambio.

Por ejemplo, me pasa con mi navegador GPS, un MioMap C220. Me gusta la hechura, es muy resistente (ha aguantado golpes, rascazos y demás sin inmutarse), suficientemente pequeño y ligero y responde bastante bien. Si acaso, le echo en falta algo de RAM, pero nada exagerado comparado con los navegadores actuales.

Los nuevos modelos no mejoran demasiado la situación desde mi punto de vista. Pantallas con más resolución o ligeramente más grandes, aumentando el peso del aparato bastante, así como su tamaño, y haciendo incómodo usarlo como GPS «de bolsillo».

Pero, sobre todo, lo que más me obliga al cambio no es el hardware, sino la carencia de actualizaciones del software para esta serie de modelos, incluyendo esto una no-actualización de los mapas bastante considerable. Desde que compré el GPS hará ya casi un par de años sólo hubo una actualización oficial de mapas, mientras que yo le he aplicado al menos 3 o 4 por métodos no oficiales, que son la única manera de actualizarlos para mi modelo…

Y como con los mapas los fabricantes no han conseguido forzar a la actualización de los mapas, han optado por actualizar también el software de navegación y cambiando el formato de los mapas, para que parezca una auténtica revolución que sólo está al alcance de los modelos más actuales… ¡cuando mi vetusto GPS (cuando lo compré no era ni muy reciente) puede mover sin demasiados problemas el software, más allá de ir un poco más lento, y poder funcionar con unos mapas actualizados en 2009!

Por otra parte, hay casos en los que sí siento/tengo/me creo/me trago la necesidad de la actualización sin tantas pegas al proceso de actualización forzosa, como con los teléfonos móviles, un campo en el que me gusta tener modelos al día. Supongo que será en parte porque en este campo los avances sí me resultan evidentes… o simplemente, una cuestión de preferencias, porque me imagino que habrá quienes actualicen el GPS al ritmo que marcan los fabricantes.

Otra cosa curiosa del preparado proceso de la obsolescencia planificada es quiénes pueden llevarlo a cabo. Los fabricantes «baratos» no creo que dediquen demasiados recursos a calcular el tiempo de vida que le van a dar a su producto y la manera de alcanzarlo, simplemente usarán los componentes más baratos para obtener un producto con el precio de mercado más ajustado posible, pero ese producto se notará «barato».

En cambio, los fabricantes de productos de una gama por encima o en situación dominante de mercado sí pueden dedicar esfuerzo (dinero, al fin y al cabo) en calcular cuál es el periodo medio de vida que les interesa dar a un producto para garantizarse que se las compras de la siguiente generación se «sincronizan» con sus planes. Para ello, se encargarán de introducir elementos a priori innecesarios o con propensión a fallar al cabo de determinado tiempo, de manera que la apariencia y sensación de calidad del producto seguirá siendo muy alta, porque dichos componentes no fallarán hasta que «les toque»…

Lógicamente la idea es que el producto falle fuera de garantía, para no suponer costes a la marca y que el cliente siga teniendo una imagen suficientemente buena de la marca como para repetir, aceptando el fallo como algo natural. Y lo que resulta sangrante es que los recursos que dedican a calcular cómo asegurarse una venta futura forzando el fallo de algo que venden como bueno podrían estar dedicándolo a mejorar (o al menos no empeorar!) el propio producto…

Te cambio libertades por falsa seguridad

Quienes pueden renunciar a su libertad esencial para obtener una pequeña seguridad temporal no merecen ni libertad ni seguridad

Benjamin Franklin


Hay ciertas palabras clave que cuando se mencionan dan carta blanca para imponer cualquier estupidez, por mucho que sea intrusiva, atente contra las libertades de las personas o, simplemente, sea molesta. La principal y últimamente tan de moda es terrorismo. Basta mencionarla como justificación y ¡plas!, no existen los teléfonos móviles anónimos, ¡plas! No puedes viajar en avión con líquidos.

No le veo una justificación rotunda o que justifique su necesidad, más allá de tener más control sobre las personas (las que tengan móvil, que prácticamente son la totalidad en España), pero pasa con muchas otras supuestas «medidas de seguridad». Quien tenga intención de cometer un acto terrorista, puede hacerse fácilmente con una SIM cuando la necesite: puede robar una, pagar a alguien anónimamente para que aporte los datos en vez de él o, simplemente, usar una tarjeta extranjera. No creo que haya que ser terrorista avanzado para saltarse esta gran medida promovida por y para nuestra seguridad. Dormiré más tranquilo cuando todas las tarjetas estén identificadas, dónde va a parar.

A esta medida la considero estúpida, pero tanto como otros ejemplos, como no poder sacar fotos en algunos espacios públicos «por seguridad» o no poder llevar líquidos en un avión (a no ser que pases por caja y pagues en el Duty Free, claro), principalmente porque esas medidas no suponen el aumento de la seguridad que pretenden ser: como digo, quien vaya a preparar un delito, lo prepara a pesar de esas prohibiciones y restricciones. Se aprovecha, argumentando una supuesta intención de dar seguridad, para restringir libertades de las personas, tener más control sobre ellas y, de paso, hacer que vivan en un clima de miedo constante. Porque con miedo, uno se traga cosas que de otra forma ni se plantearía, y así somos todos mucho más mansos y sumisos.

Y alguno podría argumentar que tampoco es para tanto, que yo estoy públicamente mucho más expuesto de lo que obliga esa normativa y la ley en general, con pequeños trozos de mi vida colgando por internet a disposición del que quiera verlos… pero no es para nada lo mismo, porque es algo que yo realizo voluntariamente, y en ningún caso por imposición. Mi caso no es «el caso universal», además de que, cuando quiera, retiro mis datos, fotografías, textos, vídeos, etc. y listo, pero no puedes autoexcluirte del cumplimiento de una ley.

Youtube: ¡era una broma!

Navegando por Youtube he encontrado un mensaje de «error» bastante cachondo, prácticamente parece un huevo de pascua (mensaje oculto en algún tipo de contenido multimedia, como vídeos, videojuegos, etc.). Iba a marcar un vídeo como favorito, pero como no estaba autenticado con la cuenta de Google, no podía hacerlo.

Acceder a youtubeEl vídeo se quedó un rato en una pestaña secundaria, y durante ese tiempo debí de iniciar sesión con la cuenta de Google. Al volver a Youtube y pulsar el enlace de «Acceder», dado que el estado de autenticación de la cuenta de Google se almacena en una cookie, Youtube «me reconoció», y detectó que el login era inútil. La mayoría de aplicaciones web cuando detectan esta casuística, simplemente te dejan continuar, pero Youtube decidió aclararme que todo era una broma…

Youtube dice: "Es una broma"
¡Inocente!

Ahora si alguien quiere intentar reproducir los pasos y ver si el mensaje sale siempre…

¡Oh, no! Nuestro rey es un lagarto (entre otros muchos)

Primero hay que ver el vídeo. Os prometo que es información de primera mano, de la que antes no habíais tenido conocimiento…

[vimeo width=»500″ height=»500″]http://www.vimeo.com/5857541[/vimeo]

«Ha visto cambiar a Juan Carlos, el rey de España, a su forma reptiliana».

Si los republicanos no podemos destronar a un lagarto, mal vamos! xD

«Prácticamente todas las familias reales europeas son reptilianas». «Yo he visto una foto de Bill Clinton con media cara transformándose a su forma reptiliana […] aunque no es reptiliano puro».

¿Ya le habrá contactado Íker Jiménez?

Vía | GorkaLimotxo.

Buscando cámara de fotos…

Últimamente mi vieja Sony DSC W55 empieza a dar muestras de cansancio-locura (alguna que otra marca en la pantalla, además de que la rosca para seleccionar el tipo de escena tiene libre albedrío y salta inesperadamente…), con lo cual he empezado a buscar cámaras que puedan valerle de reemplazo.

Una tentación que se me pasó por la cabeza fue mirar las réflex… pero lo descarté porque a la larga, no me iba a hacer gracia cargar con una bolsa con el cuerpo, objetivos y demás cacharrada que supone llevar una cámara réflex, prácticamente tendría que llevar una mochila sólo para la cámara. Otro tema para descartarlas fue el precio (por un lado la inversión inicial, y por otro la …

Otra opción hubiesen sido las cámaras de tipo bridge, que dan algo más de control sobre la fotografía que una compacta, y son más ligeras y menos voluminosas que una réflex (además de ser baratas). Pero, de nuevo, lo que me tira hacia atrás es su tamaño, pues mi idea es poder llevar la cámara en el bolsillo (o ligeramente más grande, pero no mucho más).

Así que, continuando mi búsqueda orientado hacia una buena compacta, empecé a mirar algunas reviews y ránkings de cámaras, descubriendo la interesante familia de las TZ de Lumix (Panasonic). Sin ser un experto en fotografía (ni pretender serlo), un compañero me había recomendado las Panasonic especialmente en las compactas, por llevar unas buenas lentes de Leica y una buena relación calidad-precio. Mirando alguna review más de los modelos TZ6 y TZ7, que me gustan bastante, vi que la mayor diferencia entre ambas es que la TZ7 graba vídeo en HD y la TZ6 no (aunque alcanza 848 x 480 px de resolución a 30FPS). Las dos tienen una óptica bastante buena para una compacta, un zoom óptico de 12x y un tamaño y peso aceptables (206g – que así y todo es un buen pico más que la Sony que tengo), además de que su punto fuerte es que sacan buenas fotografías en modo automático, sin tener que entrar en temas de ajustes y demás. Las dos también permiten usar el zoom mientras se graba, cosa que la Sony que tengo ahora no permite y me jode bastante cuando me pongo a grabar cutrevídeos…

De todas formas, dadas las dimensiones de la «elegida» (la TZ6, sacrificando algunas funcionalidades de la TZ7 gano 100€), no descarto reconsiderar mi búsqueda y dirigirla hacia las «ultracompactas», que pesen menos de 150g… Todo esto lo dilucidaré en cuanto tenga la cámara en la mano y «la sienta»…

Otra opción algo más cara y muy interesante en las compactas sería la LX3, también de Lumix y me chivó Geko. El mercado al que se dirige es de compactas más profesionales, teniendo menos zoom pero un sensor muy bueno, que funciona muy bien en condiciones oscuras. Además, estéticamente me gusta mucho más… pero entonces ya saltaría de los 200-algo euros de las TZ hasta los 400-algo de esta LX3. Y si no importase el dinero y sólo la estética, desde luego escogería la Olympus E-P1, de 800-algo euros, objetivos intercambiables a pesar de ser compacta (se traduce como: muchos euros a mayores gastables), vídeo HD y prácticamente cualquier cosa que le podría pedir. Pero por ese precio, poco menos que matrimonio le pediría xD

Lógicamente, las sugerencias son bienvenidas. Si conocéis alguna cámara del estilo (compactas-ultracompactas que saquen fotos decentes sin muchas complicaciones, y es un gran plus buenas fotos nocturnas – para conciertos –  y grabación de vídeos decentillos), serán muy bienvenidas y evaluadas :-)

Francesinha: bocadillos todoterreno

En Portugal, en especial en la zona de Oporto, tienen un plato típico llamado «francesinha«, que vendría a ser «francesita». Cuando estuvimos por Oporto nos llamó la atención, porque lo ofrecían en varios sitios como especialidad de la región, y no teníamos ni idea de qué sería exactamente. Por su nombre, supusimos que podría ser algún tipo de tortilla bastante elaborada… pero no, ni de lejos. Al ver las fotos quedó claro que no era para nada una tortilla, sino algo más elaborado, más contundente (también porque su precio era mayor al de una tortilla, más cercano al de un plato combinado o una hamburguesa completa).

Francesinha por fuera
Así lucía antes de empezar, bien imponente el conjunto
Francesinha por dentro
Después de un rato comiendo... No estaba vacía precisamente, no...

Como no, no me pude resistir a pedir una (la de las fotos de encima, claro), descubriendo lo que había en el interior. Mi francesinha llevaba nada más y nada menos que dos rebanadas de pan puestas a modo de bocadillo, con un relleno consistente en un filete de ternera, jamón York, un chorizo cortado en trocitos y quizás algo más de fiambre que se me pasó contar. Lo que lleva dentro puede variar, incluyendo distintos fiambres y siendo el filete de ternera o de cerdo. Luego, el bocadillo se recubre de (muy) abundante queso y se gratina, pudiendo ser coronado con un huevo frito. El conjunto se remata sirviéndolo con una salsa elaborada a base de cerveza y salsa de tomate, y todo ello acompañado de una ración de patatas fritas.

Dados los ingredientes que llevaba y la manera de prepararlo, bauticé al invento cariñosamente como «La Torre del Colesterol», y no es para menos. Pero la verdad es que valía la pena, el resultado tenía muy buen sabor y era un plato más que contundente con una muy buena relación hambre-satisfecha/precio.

Por lo visto, el plato es bastante común en la zona del norte de Portugal, siendo su origen la zona de Oporto. El origen se cree que es el de un cocinero portugués emigrado a Francia que, al volver, trajo consigo la receta del croque monsieur (un bocadillo francés con pan, jamón, queso y que se suele servir horneado y gratinado) y la adaptó a los gustos e ingredientes locales. Es un plato bastante reciente, surgido en el siglo XX, pero que a pesar de su poca edad ha calado bastante en la gastronomía local, ya que lo ofrecen muchos restaurantes y bares del norte de Portugal, adaptándolo en cada pueblo con ligeras diferencias en la receta (hay variaciones con bacalao, champiñones, pollo, atún o verduras, entre otras).

La elaboración no es especialmente complicada, y hay recetas explicando cómo hacer incluso la salsa, con lo cual es completamente posible montarse una francesinha adaptada al gusto en casa :-)… el día que me anime le sacaré fotos a ver si se parece en algo a las auténticas xD.

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