Año nuevo, vehículo nuevo.

Estas navidades, mi tío me ha hecho un inesperado -a la par que impresionante- regalo, consistente en su antigua Vespa roja de 30 años. Le queda por delante una sesión de “puesta a punto” (conseguir que arranque, básicamente), y quizás más tarde un lavado de cara. Y antes de todo eso, un transporte de 600 kilómetros para llegar a mi…

Impaciente estoy ya por poder darme una vuelta en ella en un buen día soleado