Desde hace unos días el blog lleva bastante parado. La razón es bastante sencilla y poco misteriosa, debido a los exámenes me paso unas diez horas metido en bibliotecas y demás criaderos de neuronas, así que cuando llego a casa, con el cerebro cerca del punto de derretimiento, no me da la cabeza para escribir. Hasta los feeds los leo de pasada (descuidad, en el tag de blog personales me paro y os leo a todos, no os vayáis a creer que vuestras sandeces reflexiones las paso por alto), así que seguro que estos días me dejo contenido interesante sin leer como se merecería…
Aún así, bendito Google Reader (hace poco cambié desde Bloglines, y el interfaz es mucho mejor, además de que por ahora ha estado siempre online), que con el sistema que tiene me marca como leídas sólo las entradas que de verdad leo. Si estáis dudando si cambiar al reader dejando atrás a bloglines, os recomiendo que sí (durante varios días estuve poniendo los dos a prueba, leyendo el contenido en los dos sitios… y ganó Google, como siempre).
Para acabar, y relacionado con el abandono al que someto al blog (y a vosotros, fieles y selectos lectores), si como a mi os da cierto morbo el tema de los edificios abandonados, echadle un ojo a este post del blog ausente donde se pega un paseo por un parque acuático abandonado (lo vi en el íntegramente recomendable y entretenido Fogonazos, recomendado 100% para cuando no tengáis nada que leer).




